Es cierto que, por estos días muchos colombianos hemos desarrollado un fastidio particular hacia el compañero presidente Gustavo Petro. En mi caso, no soporto cómo en sus discursos y so pretexto de aparecer relevante, prolonga el sonido de la ‘s’ en los vocablos terminados con dicha letra o la forma en la que golpetea el atrio, le da vueltas y pone a bailar el lápiz amarillo en cada una de sus alocuciones (de esos que alguna vez usamos en el colegio), y que algunos sugieren, “es una conducta que delata nerviosismo” y, otros, acusan de inconveniente porque “resta gestualidad, distrae la audiencia y crea adicción”.
Ha sido ese fastidio particular hacia el compañero presidente Gustavo Petro el que me llevó a una lectura de Psychology Today para indagar qué es aquello que nos irrita, qué tanto nos afecta y qué puede hacerse al respecto. Así mismo, complementé mi lectura con una propuesta del psicólogo Harry D. Cohen, que narra el estado mental que deberíamos todos asumir para lidiar y deshacernos de todos nuestros fastidios.
En ese orden de ideas, quién no se ha fastidiado por el aroma a sudor de algún colega en la oficina o el olor que expelen ciertos alimentos que se calientan en el microondas de la oficina, o cuando la persona delante suya en la fila se queda con la última rosquilla de chocolate, o cuando la noche anterior prepara usted su presentación magistral para el comité de marketing del día siguiente y el perro callejero del vecino ladra a la par con la algarabía de los niños que se prolongan sin parar.
Es cierto, convivir y laborar en situaciones molestas y personas con malos hábitos puede enloquecerlo, sin importar qué tano lo apasiona su existencia o trabajo.
Entonces, ¿qué puede usted hacer al respecto?
Todos tenemos cosas que nos molestan y eso nada de malo tiene. Sin embargo, aferrarnos a dichas frustraciones seguramente nos hará infelices.
Así pues, de qué sirve irritarse si, así como yo, usted también aborrece cuando un extraño invade su espacio personal, diga usted, por ejemplo; como aquellos que ocupan la totalidad del reposabrazos de un avión. O los asistentes al concierto enfrente de usted que encaraman en hombros a su respectivo mujerón y en el que termina usted perdiendo la visual de la tarima. El enojo hará que usted permanezca fastidiado durante todo el vuelo o el espectáculo, en lugar de relajarse y disfrutar de su experiencia.
Usted, al igual que yo, probablemente, tenga uno o dos motivos de fastidio. Si bien son comunes, existe una razón de peso llamada efecto heliotropo que debería animarlo a deshacerse de todos sus fastidios, de acuerdo con la propuesta del psicólogo Harry D. Cohen, autor del libro, Be the sun, not the salt.
El psicólogo Cohen sugiere en su libro que, el efecto heliotropo es la tendencia de todos los organismos vivientes a sentirse atraídos por la energía que sustenta la existencia. Es por eso por lo que una planta se inclina hacia el sol.
En ese orden de ideas, y del Ross Business School de la Universidad de Michigan, el profesor emérito Kim Cameron resume en su libro, Positively energizing leadership, sus muchos años de investigación sobre el poder de la energía positiva, particularmente en el mundo empresarial. Allí, narra los hallazgos de su investigación y del porqué las organizaciones son más efectivas cuando disponen de una mayor cantidad de empleados energizantes positivos en sus roles de liderazgo. En esencia, son personas tipo heliotropo que hacen sentir a los demás de maravilla.
Las causas de sus fastidios se interponen en su trayecto a convertirse en una persona tipo heliotropo, sugiere Cohen. Cuando usted conserva sus fastidios, nutre y acicala su enojo. Opta por echar sal a sus fundamentos en lugar de dejar entrar el sol.
Las cosas que nos causan malestar pueden provenir de una variedad de lugares, conscientes e inconscientes. Según Cohen, algunos son hábitos emocionales que adquirimos a lo largo de los años pero que nunca examinamos.
Por lo general, no les prestamos atención porque en ellos existe una pizca de realidad en nuestra molestia. Es decir que, existe algún motivo justificado para enfadarse, así que sólo nos centramos en ese aspecto. Adoptamos una actitud de ‘yo’ soy más virtuoso que ‘usted.
De esta manera, las cosas que nos molestan a menudo surgen de un profundo e innato sentido de justicia. Cohen dice que son transgresiones que consideramos inapropiadas y que deben corregirse.
Todos somos sensibles a la injusticia, diga usted, por ejemplo; como cuando alguien se cruza en la fila o es grosero con alguien. Existe un impulso humano natural de proteger a los débiles. Queremos corregir esa falta.
Las redes sociales pueden empeorar los fastidios al azuzarlos. Desafortunadamente, en el entorno contemporáneo, la cultura dominante apoya andar molesto y enojado, dice Cohen.
Para ser un personaje tipo heliotropo, debe procurar alimentar la parte de sí mismo que no se percibe miserable por aquellos pequeños inconvenientes que se presentan en su recorrido existencial. Cuando sienta que surge algún asunto que lo molesta, es esa una oportunidad para interiorizar sugiere el psicólogo Cohen.
Al respecto, pregúntese, ‘¿por qué está molesto?’ Es más, así usted se sienta cómodo con sus fastidios, no hay razón para responder reflejando ese malestar. En lugar de reaccionar con esa ‘mala vibra’, adopte una actitud diferente para corregir el problema o inconveniente.
Con seguridad, aferrarse a sus fastidios es una actitud ineficaz e inútil. En su lugar, considere cuál sería la forma más eficaz de reaccionar. Diga usted, por ejemplo; podría asumir una intención positiva y aprender a ser más flexible con las personas. Podría pedirle cortésmente a la persona que deje ese comportamiento molesto. O sencillamente, puede usted hacer caso omiso, abandonar la discusión y seguir adelante.
Nadie es perfecto. Mantener relaciones interpersonales sanas significa dominar su ímpetu fastidioso. Desistir o elidir su malestar son dos opciones favorables. De hecho, si usted insiste en conservar su malestar, terminará por filtrar algún tipo de negatividad sobre dichos fastidios sin que logre nada productivo con ello.
Lo único que logramos cuando nos aferramos a aquellos fastidios (incluido, el que sentimos por el compañero presidente Gustavo Petro) es darnos motivos para estar enojados, decepcionados, frustrados e indignados.
Liberarse de todos aquellos fastidios que nos agobian nos permite una existencia más saludable. Todos tenemos momentos en los que ‘metemos la pata’ o nos equivocamos o no cumplimos con un compromiso. Su proceder puede ser el motivo de preocupación de los demás. Cuando perciba que se está enojando, cuestiónese si es factible reaccionar de manera más favorable, positiva o proactiva.
Soltar los fastidios beneficia el propósito y a usted lo beneficia enormemente. Aferrarse a dichos fastidios solo le generan estrés a usted como a los demás.
Si logra ignorar su fastidio, su cuerpo y mente se relajan, reducirá el nivel de cortisol fluyendo por el torrente sanguíneo (el cortisol es una hormona esteroide producida por las dos glándulas suprarrenales, que se encuentran encima de cada riñón. Cuando se está estresado, se libera un aumento de cortisol en el torrente sanguíneo. Tener el equilibrio adecuado de cortisol es esencial para la salud, y producir demasiado o muy poco cortisol puede causar problemas de salud).
O como quien dice, usted y todos aquellos que lo rodean terminaran sintiéndose mejor.
Un ensayo narrativo sobre la cognición protectora de la identidad Él no lo sabía al…
En las democracias contemporáneas se ha vuelto cada vez más frecuente la llegada a los…
En el universo del emprendimiento, muchas personas creen que primero se necesita una gran estructura,…
En los últimos años, el término therian ha pasado de ser parte de comunidades de…
En los últimos días se ha generado una controversia alrededor de un artículo académico (Health…
La afirmación de que la IA “crea la ilusión de estar beneficiándonos” puede leerse como…
This website uses cookies.