En un entorno empresarial donde cada llamada puede forjar o fracturar la relación con el cliente, resulta crucial escuchar más allá del guion y abandonar la rigidez de los sistemas automatizados. Esta reflexión invita a considerar, sin operadores sobreactuados ni fórmulas prefabricadas, lo que el consumidor realmente espera oír cuando contacta a la compañía.
Saludo inmediato. Los clientes detestan los sistemas de audio‑respuesta, por muy “eficientes” que parezcan. Las compañías que mejor valoran la experiencia evitan que el usuario se pierda en un laberinto de mensajes y opciones: simplemente atienden la llamada en el primer timbrazo.
“¿En qué puedo ayudarle?” El usuario se irrita cuando lo transfieren de un departamento a otro o cuando le indican que su asunto “no es competencia” del agente. No busca excusas ni disculpas genéricas; desea oír un compromiso claro de asistencia.
Acompañamiento hasta la solución. Algunas empresas limitan el tiempo de atención y llegan a sancionar a los operadores que lo sobrepasan. Esa práctica resulta contraproducente: el cliente espera atención hasta resolver por completo su problema, sin importar cuánto demore.
Datos de contacto del agente. Con frecuencia, quienes atienden en un call center evitan proporcionar su nombre completo, extensión o correo electrónico. Sin embargo, corresponde al funcionario ofrecer esos datos de manera espontánea para facilitar cualquier seguimiento.
Agradecimiento genuino. Muchas organizaciones afirman no ser nada sin sus clientes y es cierto, pero pocas lo expresan con la frecuencia y la convicción que el consumidor merece. Decir “gracias por elegirnos” refuerza la relación y reconoce el valor del cliente.
Cuando la prioridad es el servicio, conviene prescindir de soluciones de audio‑respuestas demasiado sofisticadas, de guiones rígidos y de operadores exagerados. Nada resulta tan impersonal o ineficaz como la tecnología fría, los argumentos contradictorios o la falta de vitalidad del personal, prácticas comparables al difuso concepto de “cliente preferencial” en la banca.
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En «en lo personal»
Andres Tellez Vallejo
Mercadólogo, autor y publicista con más de tres décadas de experiencia profesional, combino una sólida trayectoria en gerencia de producto y dirección de marketing tanto en la industria farmacéutica como en bienes de consumo. Mi carrera profesional inició con 13 años como asalariado, pero hace 19 años decidí emprender la senda del trabajo autónomo, consolidándome como gestor estratégico, autor y editor de publicaciones periódicas.