El pasado sábado 25 de junio, Fernando Jaramillo, vicepresidente de Asuntos Corporativos de la histórica cervecera, publicó en El Tiempo la columna «Consumir con responsabilidad. Alcohol, convivencia y cultura ciudadana». Bajo un título rimbombante, defendió la “corresponsabilidad” entre autoridades y empresa privada como vía más eficaz que la restricción de ventas (de 11:00 p. m. a 10:00 a. m.) para enfrentar los problemas asociados al alcohol. Sorprenden tanto sus argumentos como la facilidad con que el periódico cede espacio —pagado, huelga decir— a quien se opone a una medida que golpea de lleno los intereses económicos de la compañía.

Cómo interpretar afirmaciones como:

«La corresponsabilidad y la cooperación entre autoridades y empresa privada, más que la restricción del expendio de alcohol, es el camino efectivo para resolver estos problemas»

Las cifras presentadas en 2022 ante el Concejo de Bogotá por el cabildante Edward Arias Rubio (aunque de 2021, siguen siendo elocuentes) deberían matizar cualquier discurso corporativo:

  • 20 % de los hombres y 12 % de las mujeres empezaron a beber antes de los 10 años.
  • 84 % de los jóvenes se iniciaron con cerveza o vino.
  • Para los varones, la cerveza fue la primera bebida; para ellas, vino, cócteles y aperitivos.

Ante esta realidad, Bavaria necesitará mucho más que repartir “cartillas para padres” o capacitar tenderos sobre la venta a menores. La responsabilidad social exige acciones coherentes y medibles, no simples declaraciones.

Dos propuestas desde la inteligencia emocional

  1. Cambiar el patrocinio de la Selección Colombia
    Sustituir Cerveza Águila por Pony Malta enviaría un mensaje potente sobre consumo responsable. Sí, otras cerveceras patrocinan fútbol (la Champions, sin ir más lejos), pero este gesto demostraría coherencia entre discurso y práctica. Quién sabe: quizá hasta rompamos el estigma de “jugar como nunca y perder como siempre”.
  2. Jubilar a las “Chicas Águila
    El desfile de modelos despampanantes reproduce estereotipos machistas y contradice cualquier pretensión de promover consumo responsable. Es hora de separar la imagen de la marca de aquel imaginario de “calendario ochentero” que nada aporta al debate actual sobre género y violencia intrafamiliar.

Decida lo que decida Bavaria, ningún esfuerzo bastará si no respalda sus palabras con hechos. Sin acciones concretas, su narrativa de responsabilidad social seguirá pareciendo un mero ejercicio de relaciones públicas destinado a distraer —o, peor, a subestimar— a un consumidor cada vez más informado y crítico.

Andres Tellez Vallejo

Mercadólogo, autor y publicista con más de tres décadas de experiencia profesional, combino una sólida trayectoria en gerencia de producto y dirección de marketing tanto en la industria farmacéutica como en bienes de consumo. Mi carrera profesional inició con 13 años como asalariado, pero hace 19 años decidí emprender la senda del trabajo autónomo, consolidándome como gestor estratégico, autor y editor de publicaciones periódicas.

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