Muchos de los que hemos ejercido en un cargo de mando intermedio percibimos la desavenencia entre la demanda por el desempeño del liderazgo y el reclamo por la compasión de los colaboradores. Así pues, ¿qué puede hacer uno si se percibe atrapado en el medio? Para empezar, yo solía acudir a mis superiores para ajustar (‘aterrizar’, en muchas ocasiones) el debate en torno al desempeño (en mi caso, y mientras laboré en Pfizer, el número de médicos especialistas, generales y dependientes de farmacia que la fuerza de ventas de urología debía visitar por día). En ese orden de ideas, es deber del mando intermedio ayudar al mando superior a comprender las necesidades de los colaboradores de primera línea, aportando información sobre cuántas personas están experimentando dificultades. Así mismo, es nuestra obligación, empoderar la gestión de nuestros colaboradores. Tenga presente que, la compasión no significa que tenga usted que solucionar por ellos todos sus inconvenientes. Ayúdelos a entender sus desafíos bajo una nueva óptica y facilite las conexiones que requieran para construir y desarrollar sus redes de apoyo. Por último, usted también debe cuidarse y evitar la fatiga. Ningún líder podrá ayudar de manera efectiva a sus colaboradores si también está extenuado.
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