Por estos días de incertidumbre y adversidad es apenas obvio que a usted le preocupe fallar, decepcionar a los demás o perder el empleo. No obstante, dichas preocupaciones pueden resultar nocivas para usted y su trayectoria profesional. Para el efecto, he aquí unos cuantos interrogantes sencillos que puede usted responder en vez de andar especulando si va usted o no a perder su empleo: 1) ¿Cuál es el estado financiero general de su organización, industria o economía? Si el estado financiero y las perspectivas de su empresa o la economía de su país son deficientes, sus preocupaciones pueden hacerse realidad. Si las perspectivas son buenas, es probable que su empleo esté asegurado. 2) ¿Cuál es la cultura general de su organización? Si labora usted en una cultura abierta y orientada a la retroalimentación, le quedará claro si su empleo está en riesgo. 3) ¿Cómo razona y procede su superior? Si le están llegando muchos comentarios adversos sin la respectiva orientación sobre cómo mejorar su desempeño, tal vez debería preocuparse, particularmente, si sus colegas de trabajo no reciben el mismo tipo de comentarios. 4) ¿Cuáles son sus propios prejuicios personales? Si es optimista en esencia y todavía tiene la sensación de que puede perder su empleo, es factible que así ocurra. Pero, si por el contrario, es usted un pesimista empedernido que siempre espera lo peor, asuma sus temores de perder el empleo con algo de condimento.
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