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Comparta su narrativa de malogros para conectar con la audiencia

Leí por estos días en el periódico, El Tiempo, uno cuantos artículos que, me impulsaron a reflexionar sobre la narrativa que a diario compartimos en nuestras redes sociales.

En el primero: No desarmar las redes sociales: desdoblarlas, le entendí a Luigi Zingales, profesor de finanzas en la Universidad de Chicago, que ‘para regular con eficacia las redes sociales, hay que concentrarse en separar los efectos de la tecnología (que ya son irreversibles) de los efectos de un modelo de negocios particular, que la regulación puede cambiar. El problema no es que la gente pueda publicar en Internet ideas absurdas; mientras no haya delito, las personas deben ser libres de expresarse. El problema, más bien, es la combinación de las redes sociales con un modelo de negocio que maximiza las ganancias promoviendo las ideas más absurdas e incendiarias’. Así como lo hace Mark Zuckerberg con Facebook (al respecto, la evidencia se puede consultar en Internet, con tan solo digital su nombre).

En el segundo: Instagram: la búsqueda de la felicidad que causa sufrimiento, la lectura de Byung-Chul Han es imprescindible para comprender ciertos fenómenos, tales como, ‘el individuo moderno necesita exhibirse. El individuo moderno necesita la aprobación y el éxito. El individuo moderno le teme a la soledad y al fracaso. El individuo moderno es depresivo’. O, como quien dice, ‘su idea del explotado y el explotador (la sociedad del cansancio) –que son el mismo ser– funciona para entender esto: el engañador es el mismo engañado. El usuario que ‘postea’ sus fotos premedita su aparición en función de un gusto que no es intrínseco. Todo lo contrario, complace las exigencias del mundo. Y también se complace a sí mismo’. O, es decir que, ‘complacer y complacerse vendría siendo la actividad de Instagram. Las preguntas nodales serían hasta qué punto, y qué pesa más: ¿la complacencia del usuario para sus seguidores o la complacencia de los seguidores para el usuario?’

Como percibo yo el asunto, es preferible exponer en las redes sociales, su identidad de marca auténtica (con logros y malogros), en lugar de andar por ahí, tanta ‘guaricha’ (‘que en la lengua de los muiscas designaba a una mujer joven o a una princesa’), pero que, con tanta ‘pela’ de culo y tetas en Instagram y, ‘tras la denominación española, se convirtió en despectivo y sinónimo de prostituta’, recuerda Azriel Bibliowics, sociólogo y escritor (El malinchismo también es colombiano).

En ese orden de ideas, mi apreciación al respecto, es que cualquier buen expositor sabe que necesita conectarse con su audiencia para lograr su cometido. Sin embargo, cuál es la mejor manera de hacerlo. En mi opinión, compartir narrativas personales es una gran alternativa, particularmente, aquellas que muestran cómo uno ha trastabillado en el pasado y cómo se creció como consecuencia de la experiencia adversa; aumentará su autenticidad y generará confianza entre su audiencia.

Por lo tanto, mi sugerencia es, identificar al menos tres narrativas distintas en las que usted haya trastabillado, que pueda exponer en diferentes plataformas, diga usted, por ejemplo; Facebook, Instagram o Pinterest. ¿Qué detalles puede compartir que ayudarán a las personas a relacionarse y normalizar los reveses propios? Asegúrese de concluir dichas narrativas con alguna enseñanza o lección de resiliencia, de forma tal que, su audiencia se motive a seguir adelante. Así mismo, la anécdota debe transmitir vulnerabilidad, aquella a la que se vio expuesto. Ha de saber que, la narrativa perderá su efecto inspirador si pretende usted ‘dorar la píldora’ de lo acontecido.

Utilice expresiones tales como, ‘mi sentimiento es’, ‘da recelo compartir esto’ o ‘me cuestioné mucho, si debía o no, compartir mi experiencia’ que; por lo general, levantan el telón a su reflexión para así lograr establecer una conexión real con su audiencia.

Si todo esto le resulta incómodo, revise tantas otras narrativas inspiradora que están disponibles en el entorno digital. Así podrá usted, recopilar sugerencias y consejos sobre cómo otras personas ‘poderosas’ y ‘persuasivas’ comparten sus narrativas para inspirar a los demás. Al respecto, pregúntese qué le inspiro más, qué le convenció de la autenticidad de la narrativa que, a la postre, le facilitó conectar con ellos como seres humanos.

En últimas, anote sus métodos favoritos y luego practique incorporándolas en su narrativa cotidiana, practicando así sin mayor riesgo y preparándose para cuando decida saltar al escenario de las redes sociales.

Andres Tellez Vallejo

Mercadólogo, autor y publicista con más de tres décadas de experiencia profesional, combino una sólida trayectoria en gerencia de producto y dirección de marketing tanto en la industria farmacéutica como en bienes de consumo. Mi carrera profesional inició con 13 años como asalariado, pero hace 19 años decidí emprender la senda del trabajo autónomo, consolidándome como gestor estratégico, autor y editor de publicaciones periódicas.

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