Es muy factible ministro Alejandro Gaviria que, no escuche sus proyecciones sobre la reforma a la Ley 100 ni la nueva ley estatutaria, como consecuencia de los tres ministros que le antecedieron en la cartera y quienes excedieron mi confianza, malograron mi tiempo e irrespetaron mi interés: Beatriz Londoño, Mauricio Santa María y Diego Palacios.
Tal vez en esta ocasión no acepte su anuncio en el que manifiesta que, ‘comenzó ya la lucha radical contra la infiltración de la politiquería en la salud’. ¿Acaso no es, ‘que hace mucho tiempo existe y que siempre conduce a la desviación de fondos públicos, destinados por el Estado a atender las necesidades de salud de los más pobres’? ¿Acaso se desconoce quiénes son los funestos personajes?
No ministro Gaviria, ‘las deudas del Fosyga son el resultado del desorden causado por los llamados recobros; el sistema está viviendo la resaca de los excesos de los últimos cinco años’. Esta vez no me le voy a comer el cuento, pues la última vez que confié en alguien como usted, terminé enormemente decepcionado.
Ya basta de compromisos. En salud queremos ya resultados favorables. No somos irracionales y por lo general, actuamos basados en nuestra memoria y la coacción, aun cuando la noción termine por ser transparente también para usted.
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