Una embarcación bien construida perdura en el tiempo tal cual es significativo y duradero su negocio, cuando usted invierte adecuadamente en recursos y personal. Igual acontece cuando Bavaria adquiere sus espacios en la góndola, pues éstos perdurarán en el tiempo al menos una que otra generación, ya que el statu quo es poderoso.
En la actualidad, las marcas invierten cuantiosas sumas en activos digitales, así como infinitas legiones de empresarios pretenden en línea consolidar valor a largo plazo, allí donde todo parece tan sencillo: 150 mil descargas de su último video musical, el sin número de “likes” en Facebook o el interminable séquito de seguidores fantasma en Twitter.
Lo que por agua viene, por agua se va.
El activo, digital o no, más valioso es la confianza. La percepción, en primer lugar, luego la interacción y quizás más adelante, el hábito, sin embargo, ninguna de las tres significa mayor cosa si éstas no conducen a la permisividad y la confianza. O como quien dice, el privilegio de conectar.
Todo lo demás es pegado con babas.
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