A mi el concepto me suena como a expresión popular acuñada por el gurú del adelgazamiento Jorge Hané y, que el Pibe Valderrama en spot de 20 segundos pretende difundir por doquier a favor de “Reduce Fat Fast”. El quid del asunto es que por estos días de novelería auspiciada por el social media, son varias las empresas de productos empacados al consumidor que han adoptado el susodicho concepto, sin que en realidad se evidencie de su parte entendimiento alguno al respecto. Aún no me queda claro de semejante pesadilla de relaciones públicas en la que el asunto se ha convertido: ¿Con quiénes están obligadas las empresas que dicen practicarlo? ¿Cuáles son los asuntos principales que competen a la “innovación responsable” y quienes realmente se benefician de éstos? Y por lo demás, ¿acaso las PYMES están en el mismo nivel de responsabilidad que los grandes contribuyentes? En fin, a mí lo que sí me queda claro de llegar a pegar el simpático concepto en la jerga del agente de marketing, es que el asunto debería beneficiar a todos por igual: consumidor, mayorista y minorista; evitando a toda costa las patrañas tipo Organización Roa Florhuila, y puesto que a la postre todos tendremos que coexistir en el mismo vapuleado planeta.
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