El hecho de que se formule una estrategia no significa que esté lista para pasar a la fase de ejecución. En lugar de abordar de manera reactiva las fallas durante la implementación, los gestores del negocio deben examinar si la estrategia tenía una base sólida desde el principio. Para el efecto, es fundamental descartar las suposiciones para así evitar estas cuatro causas centrales que, a menudo afectan la viabilidad de una estrategia para ser puesta en práctica. A saber: 1) No comprender el problema; 2) no comprender las capacidades de la empresa o negocio; 3) no comprender las presiones que no se pueden resolver; y 4) no comprender el panorama cultural. Al respecto, examine si la estrategia considera el contexto en el que debe ejecutarse, ya que es donde prolifera la incertidumbre, y, en consecuencia, aborde las amenazas potenciales de forma preventiva. Esto asegurará que el personal encargado de su implementación tenga las herramientas necesarias para alcanzar los resultados previstos. La ejecución exitosa de la estrategia es producto de la meticulosidad del plan de marketing en sí mismo. Al respecto, les comparto el detalle en una próxima entrada.
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