Si somos conscientes de la autoridad de la gente para adoptarnos o abandonarnos, por qué le ignoramos. Sencillamente porque algunas marcas propias son tan indecisas y temerosas que nunca logran despegar. ¿Qué hacer entonces para levantar el vuelo? Como marca propia depende de usted, pero de mi parte y por lo que resta del verano, aquí les dejo esta apreciación por si acaso se les da la reflexión:
Reduzca los excesos y deshágase de los estorbos —todo el sin sentido que le impide surgir como marca—. Obstáculos como todos los despojos que traducen “yo también” hago lo mismo y que estima usted, le ayudan a encajar en el segmento a través de mensajes fáciles de olvidar e insulso desarrollo de marca pero que por el contrario le afectan, y a cambio de concebir e emplear soluciones que verdaderamente le permitan sobresalir de entre los demás tal cual erguirse por encima del bullicio.
Cuando su marca utiliza la misma aproximación de los demás, usted termina por promover la categoría en vez de su marca como debería ser.
¿Por dónde empezar entonces?
Inicie por deshacer los inconvenientes tales como las promesas vacías, los ideales reiterativos, y el repertorio de necedades que comparte por igual toda su competencia.
Se me hace que por allí hay un buen comienzo.
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