Mencioné el otro día en ‘bomberos, pandebono y reuniones‘ que cuando un edificio arde en llamas, los bomberos coordinan sus acciones con impecable precisión, toman decisiones y en consecuencia, salvan vidas. En efecto, la profesión es más que una ocupación, es toda una mentalidad. Se les puede arremeter para que emprendan campañas de prevención ya que éstas a la larga también salvan vidas, mas advierto que éstos están más interesados en combatir las llamas que en prevenirlas. Por supuesto que precisamos de los bomberos, no obstante, el asunto es, ¿qué tanto están ya las organizaciones abarrotadas de ellos? Cuando se retribuye sólo la reacción oportuna de las emergencias en los quehaceres de los empleados, no es de extrañar que la gente pierda de vista la estrategia como las opciones que en primer lugar habrían evitado la necesidad de tanto ‘corre-corre’ para apagar el incendio. No vaya a ser que su negocio termine por arder en llamas, es oportuno conocer de antemano qué tan arraigada en su cultura corporativa está el estilo de gestión ‘apaga incendios’, previa preparación de su nueva estrategia de marketing.
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