Hoy por hoy, vivimos en un mundo delimitado más por las redes sociales y Google que por Ford, P&G y Unilever. Se me antoja que, transcurrimos por una época mundanal caracterizada por un golpe de mentalidad industrial hacía uno mucho más complejo, interconectado e impulsado por el pensamiento enfocado en los valores. Sí, tal cual The Strokes y su Reptilia, es incuestionable que somos ya post-industriales. Es evidente hasta en la música, cómo el ocaso de la Era Industrial cedió ante la preponderancia del consumidor. En la actualidad, el consumidor elije cómo, cuándo y qué: color, estilo, características, tiempos de entrega y demás. Considerando un presente en el que es factible imprimir en tres dimensiones casi cualquier producto, la manufactura digital concede al consumidor casi la totalidad del control. Y aunque la mayoría de los productos no se producen de esta forma, muchos sí se han volcado hacía esta finalidad. Así digo yo entonces que, es este el epítome de una fina aproximación: “la manufactura justo a tiempo y por demanda”, o si se quiere, el paraíso terrenal del marketing uno por uno.
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