Por si acaso usted no les cae bien a sus subalternos

Cuando se está en una posición de liderazgo, es una situación compleja que a uno de los subalternos en el equipo le caiga mal usted. Y, póngale la firma que, siempre habrá uno de esos. El asunto puede resultar incómodo y frustrante. Antes de echarle la culpa al personaje, o sentir que está en una situación sin salida, reflexione sobre cómo podría estar usted contribuyendo al inconveniente. Cuestiónese, qué tan buen jefe es usted; qué tan consistente es al gestionar su liderazgo; si le da o no trascendencia al asunto, o si despide al personaje; qué tanto conoce los aspectos personales de sus subalternos. Procure ser sincero consigo mismo. Una vez que haya evaluado y sea evidente para usted la realidad de la situación, reinicie el asunto. Concéntrese en adoptar medidas proactivas para gestionar la situación, independientemente, de si el inconveniente es consecuencia de su proceder, de su empleado o de ambos por igual. Dicha aproximación requiere tener una conversación sincera y sin tapujos en la que comparta usted su experiencia, sus reflexiones y, ante todo, escuche la versión de los hechos del subalterno. Esta conversación es solo el comienzo. Procure en la medida de las posibilidades, ejercer constantemente un esfuerzo concertado para así tratar de conformar una nueva base de confianza. Hágale saber a su subordinado que los respalda y que anhela superar el asunto en conjunto.