Nadie les menciona a los directores que también les toca enseñar

De nuestra práctica laboral desde la virtualidad, como consecuencia de las restricciones por la crisis de salubridad pública importada desde China, son muchas las enseñanzas que han quedado en los últimos dos años para aquellos que han estado prestando atención, claro está; particularmente, los asalariados, con poca trayectoria profesional en las lidias del liderazgo y la dirección. Es así como, de las reuniones de tráfico (mucho vicepresidente y poco ejecutivo) de mi esposa que, hasta hace poco trabajó por 29 años en una de las agencias de investigación de mercados más reconocida del país; intuyo que, en dichas lidias, los jóvenes y los mayores de 40 años no se dan ni por aludidos de aquello que es esencial para un óptimo desempeño como líder o director.

Los que alguna vez hemos ostentado un cargo de liderazgo y dirección, entendemos el esfuerzo que toca dedicarle a prepararse y trabajar para intensificar las habilidades ‘duras’ y ‘blandas’, para así poder interactuar con los demás, motivar, analizar, reproducir y organizar, muchas de los aprendizajes que los libros y artículos académicos decían que se requería para liderar con éxito a las personas.

Al respecto, y una vez se de a la tarea de encontrar un empleo digno del tiempo, esfuerzo y presupuesto que invirtió en su formación académica, encontrará, de tanto ir y venir que; hay un patrón de palabras empleado en la mayoría de las descripciones de cargo para detallar las habilidades imprescindibles. Vocablos tales como, ‘colaborar’, ‘evaluar’, ‘analizar’, ‘supervisar’, ‘planificar’, ‘elaborar estrategias’. O, si, por el contrario, y así como yo, ya tiene algo de experiencia en el asunto, recordará que la palabra ‘enseñanza’ no fue una de esas tantas con las que comúnmente se detallaban dichas descripciones de cargo.

Con el tiempo aprenderá que, como líder, su trabajo consiste en influir y desarrollar personas en su unidad de negocio o empresa. Pero como director, instruir a las personas a su cargo es un aspecto fundamental para su perfil de liderazgo, frecuentemente, desatendido por muchos. O como quien dice, a usted le corresponde ilustrar lo imperativo que es adoptar nuevos instrumentos, procesos o nuevas habilidades y, para ello; la habilidad para escuchar, contextualizar, explicar, empatizar, adaptar y, en última instancia, transferir conocimientos es absolutamente esencial.

Es cierto que, la enseñanza de un adulto difiere en muchos aspectos de la enseñanza a un niño en un salón de clases. No obstante, desde la óptica del docente, el objetivo es el mismo en ambos casos: compartir información que ayude a las personas tanto a crecer como a ejercer.

En ese orden de ideas, la práctica profesional le enseña a uno que, instruir a los adultos, es un proceso fundamentado en la experiencia. Los adultos aprenden mientras practican y ejercen. Por tal razón, los directores más jóvenes deben explicar a sus subalternos más veteranos los argumentos por los qué están aprendiendo aquello que están aprendiendo.

Como referencia, probablemente, usted, también recordará el consabido argumento que solían esgrimir nuestras mamás cuando pretendían que aprendiéramos algún tema: ‘porque yo lo digo’. Afortunadamente, dicho argumento, no funcionará en el entorno laboral.

Por el contrario, y para el efecto, los líderes más jóvenes deben estimular a sus subalternos más veteranos por intermedio de interrogantes que provoquen la reflexión, o al compartir sus conocimientos como para así estimular su entendimiento respecto a la resolución de problemáticas, o al subrayar el motivo por el cual tiene un valor inmediato aquello que les está enseñando.

En últimas, y si está usted considerando convertirse en director en algún momento de su trayectoria profesional, reflexione sobre su disposición como docente o instructor. Considere las múltiples formas que puede usted aplicar para ayudar a instruir a su equipo en el aprendizaje de asuntos novedosos, o cómo les enseñará a evaluar, transformar, innovar, resolver, adoptar, ejecutar y alcanzar el éxito, tanto individualmente como en conjunto con los colegas.

En lo que a mí respecta, se me da que, los grandes directores, también son grandes instructores. Y, los grandes instructores allanan el camino para que otros los descubran, se desarrollen y se consoliden en su posición laboral.