Establezca límites evidentes al marchar de una empresa

Por traslado, evolución o jubilación, esos últimos días en el cargo que desempeña (o desempeñó por 29 años incondicionales e impecables) pueden resultar caóticos, ya que, al pretender marcharse en buenos términos, es posible que termine exagerando (o pasándose de ‘marca’, como dicen por ahí) inadvertidamente. Al respecto, a mí, me tocó aprender la lección a las malas y; como para que a usted no le toque lo mismo, aquí le comparto unos cuantos aprendizajes para que logre partir sin mayores contratiempos, sin tener que realizar todo en el último minuto ni descuidar sus responsabilidades por completo. A saber: 1) Ajuste su forma de pensar. Deje a un lado cualquier remordimiento que puedas tener por su partida. Su nuevo proyecto laboral es una inversión en su porvenir. Por lo demás, reconozca su ego. Sí, usted es significativo para su empleador, aunque no imprescindible. 2) Elabore una plataforma de salida. Realice un recuento de los proyectos pendientes. Determina las labores más relevantes que usted debe realizar antes de su partida y delega todo lo demás que no pueda realizar. 3) Documente sus responsabilidades y cómo efectuarlas. Transcribir sus procesos reducirá la demanda de su tiempo y le dará a su reemplazo un archivo de referencia de capacitación. 4) Redirigir o negar las nuevas solicitudes. No es posible que en el instante en que se encuentra pueda usted realizar tanto trabajo. 5) Concédase un margen de labor (relativamente holgado). Ofrecerse para atender uno que otro interrogante aquí o allá es comprensible, aunque no haga que aparezca como una convocatoria abierta para labores, consultas o brindar asistencia profesional más allá del día de su partida.