El liderazgo adecuado enriquece el desempeño

Como probablemente recordará, “el hundimiento del RMS Titanic fue una catástrofe marítima ocurrida en la noche del 14 al 15 de abril de 1912, cuando el transatlántico británico, de la naviera White Star Line, que realizaba su viaje inaugural de Southampton a Nueva York, colisionó con un iceberg en el océano Atlántico frente a las costas de Terranova”. En aquel funesto siniestro, los pasajeros no requirieron persuasión alguna. Ocuparon los botes de salvamento rápidamente. Sin embargo, y aprovechando la triste analogía, las dificultades empresariales o de negocio, o incluso las personales, no suelen aparecer en la forma de un iceberg, ya que estas van tomando forma con el tiempo. En ese orden de ideas, los verdaderos líderes, deben impulsar la transformación para evitar el despeñadero (contrario al proceder irresponsable del capitán del Titanic, Edward John Smith). Es decir que, con un estilo de liderazgo apropiado (contrario al proceder irresponsable del capitán del Titanic, Edward John Smith), mejorando los procesos, y corrigiendo el rumbo permanentemente, las empresas y los negocios, al igual que la gente en general, enriquecen sus desempeño al gestionar impecablemente su actividad económica o trayectoria profesional. La formación académica o deportiva, es una serie de causa y efecto. O como quien dice, “las personas bien capacitadas, siempre podrán mejorar”.