Determinando las falacias del liderazgo

La cultura por sí sola, encumbrada o menospreciada, no habrá de señalar la senda más indicada para mejorar las relaciones interpersonales. Por el contrario, sí es un imperativo reconocer la convergencia de nuestra acaecida experiencia de consumo, aunque tan solo sea como lastre para contrarrestar las exacerbadas relaciones de la gente con puntos de vista distintos. Todos tenemos mucho más en común de lo que jamás podremos llegar a imaginar y, que tanto hombres como mujeres podemos resultar damnificados, independiente, de la orilla por la cual aboguemos, si permitimos intensificar las relaciones ásperas entre los conciudadanos que ejercen el liderazgo en nuestro país. Ya es oportuno que, aquellos que pretendemos ejercer con liderazgo nuestra profesión, asumamos cuanto antes la concentración de nuestro esfuerzo en la participación individual (de uno en uno) y a cambio de los que pretenden, diga usted, por ejemplo; los políticos de turno, ejercer su liderazgo fundamentados en la participación de las masas.