¿Cómo hacerle en el trabajo cuando uno no pega con el nuevo jefe?

¿Quién no recuerda ese primer día en las instalaciones corporativas de su nuevo empleo? Ciertamente, es un gran alivio cuando al estrenar un cargo, uno engancha de entrada con el nuevo jefe. Sin embargo, no todos corren con fortuna al respecto. Entonces, ¿qué sucede si usted es uno de aquellos que lleva unos cuantos meses en su nuevo cargo y percibe que usted y su jefe sencillamente no se llevan bien? De mi experiencia particular con uno de esos personajes que quisiera uno nunca toparse en la trayectoria profesional, un tal Fabio Rodríguez que, alguna vez fungiera como Director Comercial en Abbott Laboratories de Colombia; aquí le comparto unos cuantos consejos desde mis aprendizajes en aquel entonces, dado que existen algunas razones comunes por las que usted podría haber comenzado con el pie izquierdo y, qué hacer al respecto. A saber: 1) No encajar con las expectativas. Si su jefe le asigna labores en exceso, determine cuáles son sus expectativas sobre el nivel de perfección de su desempeño. O como quien dice, ¿cómo luce el éxito para él respecto a determinadas labores suyas? Esto le ayudará a evaluar su esfuerzo y administrar su tiempo. 2) Parece que no le cae bien a su jefe. Preste atención a la forma cómo su jefe trata a los demás. Para el efecto, ha de saber usted que, el comportamiento de algunos jefes, hasta raya con el de un trol. Son personas con muy baja autoestima, con identidades fragiles, no han logrado llegar a conformar un sentido del yo. Son personas que han crecido en un ecosistema familiar que no ha logrado conseguir que se sientan valoradas simplemente por ser quienes son dentro de la familia y, claro está, por ser seres únicos. Según Enric Soler, profesor colaborador de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universidad Oberta de Catalunya, si una persona siente que no vale nada y no tiene expectativas de poder cambiar eso, siempre puede desvalorizar a los demás para no sentirse tan mal respecto a ellos. Ahora bien, si con usted, su trato no es particularmente cálido en general, deje así (no insista), y concéntrese en los comentarios que le ofrece sobre su desempeño en lugar de en su relación interpersonal. 3) Su jefe no le ayuda a priorizar sus quehaceres. Fresco. Así pues, lleve usted su propia relación de tareas a sus encuentros de control para que puedan revisarla juntos y determinar qué labores son las más relevantes. 4) No recibe la retroalimentación que requiere. Como alternativa, y para obtener la información necesaria para mejorar, puede usted plantear a su jefe interrogantes particulares sobre su labor. Cuando su jefe se dé cuenta de que usted asume las críticas constructivas como todo un profesional, es factible que este comience a ofrecerlas sin que tenga usted que pedirlas.