¿Al servicio de quién opera su smartphone?

En el entorno digital, hasta el más pequeño de los emprendedores puede comercializar su mercadería a través de la ‘red de las maravillas’ y directamente al consumidor. Así entonces, es que la innovación viene siendo una respuesta racional indiscutible, propia del contexto de mercado contemporáneo, particularmente, por estos días de adversidad e incertidumbre. De allí, y ya que el crecimiento orgánico urge tanto a los emprendedores, empresarios y comerciantes, estos, tienden a consolidar su plataforma de innovación en el Smartphone. Sin embargo, y si usted, es de aquellos que todavía no lo percibe así, su Smartphone ejerce dos finalidades.

De la primera finalidad— usted, adquirió su Smartphone como herramienta y soporte para la realización de ciertas actividades personales y profesionales o, sencillamente, por mero ocio y entretenimiento que, por lo demás, hace del empleo de su artilugio tecnológico, toda una ganga milagrosa, a propósito del Internet de las cosas y a pesar de las teorías de la conspiración que rondan por ahí.

A la segunda finalidad— le corresponde la mayor frecuencia de utilización de su Smartphone, considerando, que dicho empleo está al servicio de los amos del entorno digital. Una selecta alineación de proveedores, conformada por coloridos, diversos, conocidos y desconocidos de toda índole, así como por un sinnúmero de usuarios de las redes sociales que, también pretenden comercializar su mercadería a través del entorno digital. Así pues, todos, aceptamos de hecho que, nuestro Smartphone esté al servicio de nuestra productividad. Error. O como quien dice, nosotros, somos la mercadería, no el cliente. En ese orden de ideas, nuestra incesante curiosidad, morbosidad o interés legítimo, así como nuestra permanente ansiedad por estar constantemente en línea y sintonizado, se vende barato, muy barato.

Al permitir usted, que su Smartphone acapare todo su tiempo y atención, o le haga sentir inadecuado, o lo esté actualizando con novedades a todo hora y momento, porque así se obliga usted, o porque lo incita a consumir contenidos y mercadería sin descanso, y sin que usted lo haya solicitado, o porque lo obliga a inquietarse permanentemente… Entonces, será que, así es cómo su Smartphone opera realmente a favor de su productividad. ¿Umm?

‘Bajo demanda’, no significa, gestionar cuanta notificación se le antoje a su Smartphone, cada vez que así lo requiera.

Ya en últimas, y como aprendizaje, puede uno deducir que, si aquello que uno considera como innovación, se límite a los alcances de nuestro Smartphone, entonces, preferible, optar por una senda de desarrollo distinta a dicha noción. Es más, ni siquiera molestarse con la pretensión. En dicho sentido, debe uno aceptar que, semejante propósito, no es tanto una solución para el crecimiento orgánico, sino más bien una mera distracción y; así, mejor, concentrar su esfuerzo y recursos en aquello que sabe usted hacer mejor o en los fundamentos de desarrollo tradicional.