Experiencia y trayectoria como elementos determinantes en la intención de compra

De la experiencia como de trayectoria es por lo cual el empleador reconoce la cantidad de ceros a la que ciertos asalariados tienen derecho en su comprobante de nomina y, como para que asuman aquellos cargos que requieren un avanzado panorama de trayectoria y reputación profesional como estratega sobresaliente. No obstante, por estos días de evidente fugacidad, también buena parte de dicha práctica puede llegar a ser irrelevante como arriesgada. Al respecto, el inconveniente al poseer tanto conocimiento, asumiendo que este se aplica con sabiduría, es que tanto entendimiento debería recordarnos lo poco sabemos (‘solo sé que no sé nada’), considerando las innumerables ocasiones en las que se dan al traste los asuntos que pretendemos y lo efímero del conocimiento adquirido.

En ese orden de ideas, es cierto que la experiencia del mercadólogo prevalece al momento de tomar una decisión de mercado, sin embargo, el acceso a vastos volúmenes de información permite tomar decisiones de negocio que antes ni era posible considerar. Del análisis y procesamiento de datos de mercado, se puede deducir que la razón principal para dichos antecedentes, es que dicha información provee el contexto y delinea aquellas tendencias que dan una perspectiva mucho más centrada y robusta del tipo de consumidor que finalmente decide concretar la intención de compra.

Así pues, los mercadólogos debemos entender de una vez por todas que la intuición y la experiencia sin información de mercado que las corrobore no es más que un tiro al aire, cuando de determinar la intención de compra se trata, particularmente, por estos días de oferta y demanda incierta.

Igual, vale la pena anotar que la gente no es muy dada al interés por las matemáticas que, es la razón por la cual muchos eligen un campo de acción profesional que no las incluya (o al menos no en grandes proporciones). Sin embargo, para el mercadólogo, esa no es una opción sostenible en la profesión, independiente, de cuál sea la especialidad: dirección estratégica de mercadotecnia, comunicación, publicidad, relaciones publicas, marketing, y demás vertientes digitales, considerando que los mercadólogos dependemos cada vez más del procesamiento, análisis e interpretación de grande volúmenes de información.

En efecto, y si es usted de los que recién se adhiere al hábito de considerar grandes dimensiones de datos antes de tomar decisiones de mercado trascendentales; he aquí unas cuantas sugerencias de uso discrecional como aporte de mi experiencia y trayectoria profesional, y como para que no sucumba usted en el intento de gestionar el procesamiento, el análisis y la interpretación de grande volúmenes de datos:

No permita que los datos lo distraigan— Aunque los mercadólogos comprenden el alcance de los datos, un buen número de ellos se obsesiona con estos y allí es dónde se pierde el norte de aquello que provee la susodicha información.

Preferible concentrarse en las metas y descartar el bullicio— Características tales como, sentirse a gusto con la ambigüedad o, la habilidad para formular preguntas estratégicas fundamentadas en los datos o, priorizar el enfoque en los objetivos principales, ayudan a filtrar el ruido que se da con el exceso de información y a reconocer el entendimiento verdaderamente relevante.

O como quien dice, para impulsar la adecuada utilización de los datos en el proceso de toma de decisiones, los mercadólogos sobresalientes ratifican constantemente los objetivos del negocio para así conservar el norte a pesar de las distracciones, al tiempo que se conjuga la información con la intuición y la experiencia.