Entienda cuándo interrumpir y reorientar su gestión al descartar un emprendimiento

La agilidad es un atributo fundamental para el emprendimiento o la innovación, aunque por sí sola, la rapidez no es lo que hace que los gestores de negocio alcancen el éxito. Empleando una analogía de agilidad, los modelos informáticos demuestran que el mejor indicador de una cacería exitosa no es la velocidad máxima que alcanza un guepardo, sino la prontitud con la que se detiene y cambia de dirección.

El asunto tiene una semejanza relevante con la búsqueda de innovaciones por parte de los empresarios y emprendedores. Ya sea que estén desarrollando nuevos productos, procesos o revisando obsoletas formas de hacer negocios, no es suficiente que las organizaciones busquen novedosas nociones más rápido.

A menos que desarrollen nuevos ligamentos para desacelerar hábilmente y lograr adaptarse tanto a los desvíos como a los reveses inesperados, es probable que terminen con las manos vacías.

De acuerdo con un ensayo que le leí a Darrell K. Rigby y colegas, una de las quejas más comunes de los empresarios y emprendedores que lidian por aumentar la adaptabilidad de su empresa o negocio, es que ‘somos terribles para detener una labor en particular, incluso, cuando es obvio que dicha labor es una completa pérdida de tiempo y dinero’. Dicho aspecto es evidente para aquellas líneas de negocio o procesos existentes que se la pasan año tras año por la temporada de planeación estratégica y presupuestos como alma en pena, solo porque alguna vez fueron una novedosa noción, y así en la actualidad ya sencillamente no generan los resultados esperados.

¿Cómo entonces, pueden los gestores reconocer aquellas iniciativas que van en retroceso y lograr interrumpirlas antes de desperdiciar más recursos?

Ante todo, garantice que hasta las decisiones más relevantes pueden reversarse de ser necesario. Reconozca los planes de negocio por lo que realmente son: ‘ensayos’. Reparta los retos grandes y arriesgados en una serie de ‘ensayos’ más pequeños. Clarifique su hipótesis, así como las formas más efectivas de comprobarlas y todas aquellas métricas que han de señalar si se debe usted persistir, pivotar, o desistir.

Luego, implemente sistemas que le permitan monitorear aquello en lo que se está trabajo y cómo va el proceso. Esto le ayudará a reconocer qué iniciativas realmente están agregando valor y cuáles no.

Por último, mantenga una relación de todos los proyectos que desee realizar y establezca una norma que no le permita iniciar algún otro proyecto sin antes haber concluido o interrumpido aquellos proyectos que tiene actualmente en curso.

El temor de perder alguna otra oportunidad puede ayudar a controlar y superar aquel sentimiento de decepción que se percibe cuando algo a lo que se le dedico tanto tiempo, esfuerzo y dinero no resulto siendo viable.

Es comprensible querer evitar la interrupción o lo difícil que resulta ser, desvincular cualquier proyecto, aunque saber cómo y cuándo hacerlo ayudará al personal que lo rodea a ser más adaptable, innovador y resiliente en el largo plazo.

Tenga presente que, en un entorno de mercado cada vez más impredecible, las oportunidades están en constante serpenteo tal cual las gacelas vivaces de la pradera africana y, el hecho de correr más rápido no será suficiente para alcanzar el cometido. Las empresas, así como los negocios deben evolucionar para equiparar su capacidad de aceleración con sus habilidades de frenado y giro o reorientación más agile. A medida que lo hagan, su búsqueda de desarrollo será más fructífera, sus capacidades competitivas se fortalecerán y su posición dominante en la cadena alimenticia aumentará.

Deja un comentario