consumosentido

Cinco elementos fundamentales para el desarrollo del plan de relaciones públicas

Anuncios

Como recordaran, las relaciones públicas son un proceso estratégico de comunicación mutuamente beneficioso entre las organizaciones y el público; por lo demás, de gran utilidad para consolidar dicha interacción en tiempos de adversidad, incertidumbre y desasosiego social. En ese orden de ideas, diría uno que, es oportuno disponer un plan de relaciones públicas estratégico bien segmentado, estructurado, con objetivos y metas bien definidas como mensurables. Es decir, preparar un plan de relaciones públicas que le señale a su empresa o negocio dónde está, dónde debe ir y, los deberes y responsabilidades de todos aquellos que intervienen en el proyecto.

Con un plan de relaciones públicas bien jalado, podrá usted reflejar cómo dicha inversión, tanto en tiempo como en dinero, habrá de traducirse en resultados y oportunidades tangibles para la empresa o el negocio, las ventas, la imagen y el posicionamiento (identidad de marca).

O tal vez, el jefe es usted, y le corresponde liderar el esfuerzo que implica desarrollar el plan de comunicaciones para su empresa o negocio.

Sea cual sea su situación, aquí le comparto para el efecto unas cuantas consideraciones de mi experiencia y trayectoria profesional, y como para orientarlo a lo largo y ancho del desarrollo de un plan de relaciones públicas efectivo y mensurable para su empresa o negocio.

Ya entrados en materia entonces, es fundamental que usted comprenda que, las metas, la estrategia, los objetivos, y las tácticas, son los componentes básicos de un plan de relaciones públicas, y la razón por la cual es fundamental entender qué implican, en qué difieren y cómo operan en conjunto.

Las explicaciones pueden variar según el consultor, aunque para mí, estas son las mejores descripciones:

El plan de relaciones públicas debe incluir todos estos elementos.

Existe una tendencia por ahí, particularmente, si se es de los que no repara ni dedica mucho tiempo a ejercitar el lado estratégico del cerebro, a desarrollar ‘planes de relaciones púbicas’ (o de ‘marketing’) repletos de tácticas, pero sin más nada.

Establezca las metas del plan— Establecer las metas es lo primero que se debe hacer antes siquiera de comenzar a pensar en las tácticas o el cronograma. Resulta sencillo perderse en el mar de emociones y creatividad que implica el desarrollo de un plan y la gran cantidad de tácticas de comunicación disponibles para las relaciones públicas contemporáneas. Así mismo, también es factible perder por completo de vista la noción de la razón por la cual implementamos un plan relaciones públicas en primer lugar: Para hacer crecer el negocio.

Las metas deben estar asociadas a resultados tangibles de desempeño de la empresa o el negocio. Considere por igual las de corto como de largo plazo.

Repare en metas de largo plazo para luego ir descomponiendo en hitos más concisos. Diga usted, por ejemplo; ‘en cinco años alcanzará su negocio ingresos de tanto’, o ‘lanzará tantas extensiones de línea’, o ‘tendrá tanto por ciento de la participación de mercado en el país’.

Aquello está bien, pero es mucho mejor todavía si, elabora hacía atrás y descompone primero dónde debe estar al final del año entrante para así ayudar a dilucidar cómo materializar las susodichas metas a cinco años.

Igual, descomponga en hitos y objetivos mensuales o trimestrales que pueda usted rastrear, considerando que dicho proceder es fundamental para su labor tanto en el corto como en el largo plazo.

Las metas se deben pretender en el contexto del largo plazo, aunque su planificación se debe llevar a cabo bajo la escala, las realidades y la agilidad del corto plazo.

La estrategia fomenta las metas— Las metas son el ‘qué’, la estrategia es el ‘cómo’. Sin embargo, han de saber que estrategia no es lo mismo que táctica. La estrategia tiene que ver con el ‘cómo’ de la aproximación, mientras que la táctica se relaciona con el ‘como’ de la acción.

En ese orden de ideas, ‘la afirmación de propuesta estratégica’ puede lucir más o menos así: ‘Ejecutar un plan de comunicaciones integral que emplee el modelo Paid (pago), Earned (adquirido), Shared (participativo), Owned (propio) (PESO, de sus siglas en inglés) para captar clientes potenciales, conservarlos a través del embudo, y finalmente traducirlos en ventas tangibles (o cliente real).

Posteriormente, es oportuno revisar cada tipo de medio y reseñar cómo cada uno respalda la estrategia en general. No es necesario que este aparte se incluya en el documento de planeación estratégica (aunque tampoco sobra).

Sencillamente, es un ejercicio que ayuda a mantener el objetivo centrado cuando se trabaja con objetivos y tácticas. Es decir que, ayuda a dilucidar la estrategia fuera la trama, así como los distintos tipos de medios como si fueran actores de reparto, y tal cual se hace en el plan de una obra de teatro.

Los objetivos son prueba fehaciente de la efectividad de la estrategia (o indican que debe ajustarse)— Los objetivos nos obligan a descomponer las metas de manera específica y mensurable.

Diga usted, por ejemplo; ‘que usted pretende ingresos por tanto’:

¿Cómo va a hacer para lograrlo? ¿Cuántos artilugios debe vender para alcanzar dicho monto? ¿Cuál es el número indicado de clientes que debe cautivar para alcanzar la venta? ¿Puede aumentar su tasa de conversión de clientes potenciales a clientes reales? ¿Cuáles son los marcadores mensurables que requiere para alcanzar dicho objetivo?

Los objetivos deben rodearse siempre de ‘verbos de acción’, tales como: ‘impulsar’, ‘incrementar’, o ‘transformar’, por mencionar tan solo unos cuantos.

A su vez, dichos objetivos determinan las tácticas y nos ayudan a enfocar la implementación de la estrategia de forma tal que genere resultados acordes con las metas establecidas.

Las tácticas aportan a la consecución de los objetivos, pero deben asumirse en el plan una vez se hayan delineado las metas, la estrategia y los objetivos.

Las tácticas son los rubros de acción de la estrategia— Para determinar las tácticas, es imperativo volver a la estrategia que se concibió como a los objetivos mensurables que impulsarán la estrategia. Una vez allí, es preferible diseñar cada uno de los objetivos para luego elaborar sobre aquellas tácticas que se integraran para impulsar cada uno de ellos.

Por último, tenga presente las métricas.

Establezca métricas que midan el desempeño de las tácticas y le permitan la trazabilidad del consumidor potencial a lo largo del embudo de marketing— Métricas cuyo desarrollo respalden los objetivos y las metas a su vez.

Elementos tales como la autoridad del dominio (digital), el rango de búsqueda de palabras clave y la cantidad de visitantes, así como el compromiso adquirido con determinado sitio web, son métricas que quizás desee medir por su cuenta y para aquellos canales que usted emplea regularmente.

Sin embargo, ha de saber que, la tasa de clics, las descargas y la tasa de conversión para ciertos objetivos o hitos solo tienen sentido en aquellos medios (canales) por los que usted paga.

Las métricas deben concebirse para cada tipo de medio, y para ser utilizadas junto con los objetivos para medir y analizar el progreso de su plan de relaciones públicas.

De esta manera, podrá usted realizar ajustes en función de los datos, y para así conservar la estrategia centrada, encaminada, e impulsada a la realización de los objetivos.

¿Alguna pregunta? Contactar conmigo, con gusto atenderé sus preguntas.

Salir de la versión móvil