¿Qué considerar antes de solicitar apoyo?

Está uno realizando su labor, pero de repente se atasca y toca solicitar apoyo; no obstante, inquieta tener que interrumpir y fastidiar a los colegas o hacer una pregunta evidente. Todos alguna vez hemos experimentado dicha circunstancia en nuestra trayectoria profesional. En ese orden de ideas, esto es lo que puede uno hacer al respecto, tal cual lo entendí de un ensayo de Gorick Ng: El primer paso para pedir apoyo no es preguntar, es confirmar si vale la pena proceder con la solicitud. Quiere decir esto que le toca a uno hacer lo propio: ¿Es la solicitud de apoyo algo que se puede aprender por sí mismo? Si no es así, el siguiente paso es identificar la forma menos disruptiva de recopilar la información que se requiere de la persona que lo asistirá. Plantéese tres interrogantes: 1) ¿Quién es la persona indicada para asistirlo? 2) ¿Cuándo es el momento indicado para interrumpirla? 3) ¿Cuál es el lugar indicado para abordarla? A menudo, el momento ideal será cuando ya esté usted conversando con dicha persona. Entonces, y si se van a reunir, procure preguntar: ‘¿Tendría un minuto cuando hayamos terminado para atender algunos interrogantes que tengo?’ O si acaso pretende usted la solicitud a través de un contacto por correo electrónico o mensajería instantánea, intente agregar sus preguntas a una conversación existente. Asegúrese de incluir en su solicitud el respectivo contexto, así le hará saber a la persona que lo asistirá que valora su tiempo, y razón por la que debe usted compartir todo aquello que haya realizado para tratar de resolver el asunto previo a decidirse a solicitar apoyo. Por último, y si le van a proveer la información que usted requiere para resolver el asunto, disponga de un sistema (v.g. un grabador) que le permita retener la información y acceder a ella más tarde. No querrá usted tener que solicitar apoyo dos veces por el mismo inconveniente.

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