Maniobre con destreza en aguas turbulentas

Cada crisis prospera en su respectivo lapso, con un inicio, un intermedio y un epílogo. Por ahí pues, es prudente reflexionar, qué es aquello que distingue lo que ‘fue’, ‘es’ y ‘será’, considerando que algunas crisis pueden transcurrir en relativa ‘estabilidad’ y ‘previsibilidad’, mientras que otras tantas, lo hacen en medio del ‘caos y la alteración’. No obstante, e independiente de su tipo, ‘un estado de transformación’ sobreviene a cualquier crisis. En la medida que dicho porvenir transcurre, algunas organizaciones serán inmunes, entretanto para otras, dicho panorama será desastroso. De cómo procedan las directivas y sus equipos según las directrices impartidas en la actualidad, determinará significativamente cuál será el porvenir de su empresa o negocio en tiempos de crisis.

Una crisis, cargada de complejidad y transformación, requiere que las directivas lideren y gestionen de manera efectiva.

Abordar las necesidades urgentes del presente, es el trabajo de la gerencia que, debe tomar decisiones inmediatas y asignar recursos. El ritmo es acelerado y el proceder decisivo.

De otra parte, al liderazgo le corresponde orientar y guiar al personal hacia el mejor resultado posible durante dicho lapso de crisis. Su enfoque debe estar en lo que probablemente vendrá después y en prepararse para superarlo o, como quien dice, al liderazgo le corresponde percibir más allá de lo inmediato para así anticipar los próximos tres, cuatro, cinco o más obstáculos.

De mis hallazgos al respecto, le puedo compartir que ‘las crisis a menudo se gerencian en exceso y se subestiman’. Así mismo, aquellos líderes que sobresalen, ‘son personas habilidosas para maniobrar con destreza en aguas turbulentas, salvando empleos, dinamizando organizaciones e inspirando comunidades’. Desafortunadamente, también encontré que algunos otros, caen en uno o más de los siguientes engaños que supone el liderazgo:

Entendimiento estrecho— El cerebro humano está programado para reducir su enfoque ante una amenaza. Es un mecanismo de supervivencia evolutivo diseñado para la autoprotección. El engaño radica en que su campo de percepción queda restringido al primer plano inmediato.

Para recobrarse de dicho engaño, los líderes deben replegarse intencionalmente, extendiendo su entendimiento para lograr percibir el terreno intermedio como el trasfondo del asunto. Es lo que algunos conocedores llaman ‘meta-liderazgo’ o, como quien dice, aplicar una visión amplia y holística de los desafíos y las oportunidades. El meta-liderazgo correctamente enfocado fomenta una gerencia bien dirigida.

Dejarse seducir por la gerencia— Para los líderes con trayectoria profesional en una sola organización o industria, administrar una crisis puede ser emocionante. Aquí, el engaño es que a menudo retoman su zona de ‘confort operativo’ preferida. Su adrenalina aumenta a medida que toman decisiones y se adoptan directrices. Perciben su proceder, como si estuvieran aportando valor agregado tangible. No obstante, dicha conducta es como una especie de sobredosis de azúcar a la que le sobreviene un choque por hiperglucemia.

Liderar en tiempos de recesión requiere de visión a largo plazo, en lugar de administrar solo el presente.

Le corresponde al líder, anticipar lo que vendrá la próxima semana, el próximo mes, e incluso el próximo año, para así preparar a la organización para el revolcón que se avecina. Además, debe delegar y confiar en su gente a medida que toma las decisiones complejas, brindando el apoyo y la orientación adecuada en función de su experiencia y, resistiendo la tentación de hacerse cargo él solo como un superhéroe.

Considerando que una crisis puede surgir en cualquier momento, las organizaciones y los negocios deben garantizar la disponibilidad de todo aquello que es necesario para administrar las crisis cuando esta se presente.

Cuando las directivas disfrutan de dicho privilegio, pueden entonces concentrar sus esfuerzos en lo que es necesario para salir de la crisis con mayor fortaleza que nunca. Pero cuando no disponen de lo necesario para lidiar oportunamente con la crisis, terminarán por micro administrar la reacción, interrumpiendo así el ritmo operativo de los gerentes de atención, como trastornando sus propias expectativas con tal de obtener un resultado favorable.

Centralización excesiva en la solución— El riesgo y la ambigüedad aumentan durante una crisis como consecuencia de la incertidumbre y la volatilidad de la situación. En este aparte, el engaño para los líderes radica en pretender controlar todas las variables. De la nada, diga usted, por ejemplo, surgen las zonas superpuestas de aprobación para decisiones menores. La organización o el negocio pierde la sensibilidad para reaccionar oportunamente y la frustración crece con cada nueva restricción.

La solución entonces es recobrar el equilibrio en vez del control.

El orden significa que las personas saben lo que se espera de ellos y lo que pueden esperar de los demás. Los líderes deben reconocer que no pueden controlar todo. Así pues, determine cuáles decisiones solo pueden ser adoptadas por usted y, delegue las demás. Establezca valores y fundamentos rectores claros mientras evita la tentación de hacer todo usted mismo como si fuera un superhéroe.

Relegar el factor humano— Si bien puede parecer obvio, las crisis son crisis porque afectan a las personas. Sin embargo, los líderes pueden quedar atrapados al enfocarse en las métricas diarias de la actividad económica, tales como, los ingresos y los costos, entre otros. Estos son importantes, por supuesto, aunque son el resultado de los esfuerzos coordinados de las personas. Las empresas y los negocios existen para realizar cosas en conjunto que los individuos no pueden alcanzar por sí mismos.

Para retomar la realidad, la solución es congregar a las personas en sus esfuerzos y objetivos como miembros valiosos de un equipo unido y consolidado. Dicho así, esto se puede emprender con una intención en común, claramente articulada, que infunda la labor de cada cual con un claro propósito. Luego, la misión se estimula a través de un enfoque de liderazgo inclusivo en el que cada persona comprende cómo puede contribuir y cómo su contribución será reconocida. Esto le concede un significado más profundo hasta las labores más modestas.

En esencia, imagine su gestión de liderazgo y administración como si fueran dos círculos en un diagrama de Venn. En el momento en que se presenta la crisis, los dos círculos se superponen en gran medida. A medida que el evento transcurre en el tiempo, las dos ocupaciones se alejan. Los dos círculos nunca están completamente separados porque el presente y el futuro son interdependientes.

Los líderes efectivos en tiempos de crisis se aseguran de que alguien más esté gestionado oportunamente el presente mientras él enfoca su atención en liderar más allá de la recesión hacia un porvenir más prometedor.

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