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El grado de satisfacción personal incide en su aptitud de liderazgo

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Con tanto líder insatisfecho, melancólico, enojado, fanático, intolerante, polarizado, arrogante, displicente y demás, que se percibe por ahí, decidí darme a la tarea de rebuscar información secundaria en línea acerca de aquellos aspectos característicos del buen liderazgo. En esas andaba, cuando me tope con una conferencia sobre ‘el efecto de la felicidad en el liderazgo’, un evento auspiciado por la gente de Emergenetics International, una empresa de consultoría de desarrollo organizacional dedicada a realizar el potencial de las personas en las organizaciones, la comunidad y en lo personal. No solo resultó sorprendente la sencillez de mis hallazgos, sino el grupo de participantes que los aportaron: un grupo de jubilados que hasta donde sé, nunca dirigieron compañía alguna. No obstante, su generosidad les alcanzó hasta para ofrecer unos cuantos consejos a aquellos jóvenes con aptitud de liderazgo.

En ese orden de ideas, a continuación sintetizo e interpreto las sencillas pero sabias sugerencias de los jubilados, y como para que usted dilucide la forma cómo estas pueden encajar en su trayectoria personal o profesional:

  1. Sea feliz ya— No la próxima semana, ni el mes siguiente, ni el año entrante: ¡Ya! El gran malestar que continuamente propagamos es el de «seré feliz cuando»: Cuando consiga el BMW, cuando consiga el nuevo apartamento, cuando consiga estatus. Los seres humanos somos extremadamente afortunados. No repare tanto en aquello que no tiene como para perderse de aquello que sí tiene.
  2. Aprecie a sus amigos y familiares— Al cumplir los 95 años y, ya en su lecho de moribundo: ¿Cree Usted que estará rodeado por sus clientes o colegas? Son sus amigos y los familiares los que más importan.
  3. Si tiene alguna expectativa, persígala— ¿Quiere jugar fútbol profesional? ¿Quiere escribir un libro? ¿Visitar Nueva Guinea? ¿Aprender a hablar Mandarín? Independiente, de que tan significativa, ridícula o desquiciada considere la gente que es su expectativa, realícela. Es su ilusión y, con certeza, al cumplir los 75 años ya será demasiado tarde como para intentar hacerla realidad.

Planteada ya la estrategia (por así decirlo), consideremos ahora, otras de las sugerencias de los susodichos jubilados, esta vez, en cuanto a cómo puede uno aplicarlo (o tácticas por así decirlo) para alcanzar un liderazgo óptimo y robusto:

  1. Es fundamental divertirse en el trabajo— Más allá de que la vida es corta, es importante, porque si no se disfruta lo que se hace, será muy difícil entusiasmar a los colegas o subalternos. ¿Quiere que sus empleados más jóvenes se perciban satisfechos en el trabajo? Entonces, empiece por su propia satisfacción.
  2. Tómese un tiempo para ayudar a sus colegas— En el trabajo, no todo tiene que girar en torno a usted. Capacite a sus subordinados, o provea retroalimentación a sus colaboradores. Lo relevante de este aparte, nada tiene que ver con la retribución económica. Lo verdaderamente significativo de dicho proceder, es que al momento de su propia jubilación, estará usted orgulloso si en algo le aporto a sus colegas y subalternos, o decepcionado si dejo de hacerlo. Si le es difícil aceptar la noción, pregúntela a cualquier expresidente: ‘¿Qué es aquello de lo que se siente orgulloso y satisfecho?’ Créame cuando le digo, pues así lo demuestra la investigación recabada que, ninguno expresidente que se respete, le dirá que su máximo orgullo fue ‘lo lujosa que era su oficina’ o ‘lo sofisticado que era su vehículo corporativo’. En términos generales, la gran mayoría de expresidentes mencionó, ‘el valor y significado que representaron sus relaciones profesionales con colegas y subalternos’, como lo más relevante y memorable de su gestión laboral.
  3. Perseverar es lo más relevante que puede hacer por usted mismo— En un entorno que cambia aceleradamente, y en donde las industrias están siendo constantemente transformadas, la única certeza posible, es realizarse en aquello que usted tanto anhela o cree con entusiasmo. Puede que el éxito le sea esquivo, incluso, hasta puede usted fracasar estrepitosamente, pero si lo intenta, al menos podrá verse al espejo y decir: «Que carajos, lo intenté».

Ahí están pues, los consejos de un puñado de jubilados muy sabios, pero, si basada en su experiencia personal o profesional, tiene usted también una que otra sugerencia sobre cómo ser un líder exitoso y entusiasta, por favor tómese su tiempo para compartirla con nosotros.

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