¿Debe usted prepararse para la decepción?

Esperar noticias trascendentales es extremadamente difícil. Bien sea que se trate de una convocatoria al equipo Sub-20 o una entrevista laboral o una solicitud de estudios de posgrado, o sí, incluso hasta los resultados de las elecciones, resulta engorroso evitar considerar el peor resultado posible. Entonces: ¿Cómo debe uno prepararse para estos momentos cruciales? Para empezar, pregúntese si ha hecho usted todo lo necesariamente posible para influir en el resultado. Si la respuesta no es del todo afirmativa y aún tiene usted algunos pendientes por realizar, la preocupación puede incentivarlo a tomar las medidas relevantes hacia el logro de su objetivo. Pero si por el contrario no queda nada por hacer, preocuparse no le servirá de nada. En este caso, puede uno ir considerando lo que hará en el peor de los escenarios posibles y reunir los recursos indispensables, diga usted, por ejemplo, el apoyo social o la orientación de un mentor o psicólogo deportivo para alcanzarlo, o para seguir adelante con el siguiente proyecto profesional. En ese orden de ideas, tampoco tiene que estar uno pensando demasiado en lo negativo: también es absolutamente normal tener esperanza. En la medida que modere usted su confianza, una dosis de optimismo puede ayudar a mejorar su estado de ánimo. Una vez que haya hecho todo lo posible para prepararse, distráigase un rato. Ya sea que se trate de una película, las redes sociales, una sesión de gimnasio o la práctica de la meditación, a veces la distracción es la mejor terapia posible.