Así logra uno superar un día de aquellos para olvidar

Todos tenemos de aquellos días en los que se siente como si la existencia nos diera una patada en los glúteos, aunque, así de vapuleado y todo, debe uno realizar sus quehaceres. Cuando se está con la nota baja (deprimido, dirían los psiquiatras), ser productivo en ciertas ocasiones puede aportar a mejorar su estado de ánimo, así como su resiliencia. Para seguir adelante, puede uno concentrarse en una actividad familiar, una tarea que sea agradable pero no agotadora, algo que uno haya hecho tantas veces que su músculo de la memoria lo activará. O uno podría hacer lo contrario y eliminar algún elemento de la lista de quehaceres a los que tanta pereza le tenemos. Dicho enfoque nos puede hacer percibir como que tenemos todos los asuntos bajo control, aunque debe uno, no obstante, establecer una meta moderada: pretender rendir al máximo de desempeño cuando se está con la nota baja (o en estado de depresión que llaman los psiquiatras) puede hacernos sentir particularmente agotados. Un compromiso en dicho estado diga usted, por ejemplo, podría ser, concederse realizar solo la mitad o dos tercios de sus quehaceres cotidianos. Y si uno así lo requiere, también puede concederse el día libre (en favor de nuestra salud mental). En últimas, procure conectarse con los demás. El aislamiento puede aumentar el estrés, así que comparta con su pareja, familiar, amigo, jefe o colega de confianza lo que le esté aconteciendo. El que seamos expresivos les servirá a las personas de nuestro entorno a comprender la razón por la qué en aquellas circunstancias en las que estamos bajos de nota podemos resultar menos confiables de los acostumbrado.

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