Un empujón para los asalariados en tiempos de incertidumbre

Agotamiento, bruma mental, desenfoque laboral, o angustia existencial. Indistinto de cómo le diga usted, todos andamos por estos días experimentando algún grado de desasosiego. En ese orden de ideas, y a medida que avanza el año, es factible que aquello que antes nos funcionaba para mantenernos motivados y concentrados ya no nos sirva. No obstante, existen por ahí múltiples aproximaciones para potencializar nuestra capacidad de recuperación que, por lo demás, también podemos extrapolar a los equipos de trabajo. Las nociones al respecto que hasta ahora me han servido, incluyen: Primero, concentrarse en aquello que para usted o su equipo laboral es más relevante a largo plazo, no solo en lo que es urgente en la actualidad. Dicha cortedad de alcances puede hacer que usted o el equipo fracase al concluir la crisis. Segundo, ejerza la solidaridad. Es factible que usted, sus familiares o miembros de su equipo laboral necesiten más calidez y consuelo que antes. Así mismo, y a pesar de la adversidad, la gente igual necesita de los desafíos y de la motivación para seguir en la brega sin darse por vencido. O como quien dice, procure reemplazar la sensación de impotencia por optimismo. En tercer lugar, encuentre pequeñas formas de energizar todos los días a su gente, tal cual a usted mismo. No necesariamente deben ser formas sofisticadas, por el contrario, puede ser compartir una narrativa de éxito suya o de algún colega, organizar eventos divertidos o de concurso, o hasta incluso reducir en intensidad y frecuencia las interminables reuniones de trabajo virtuales. Quizás así y, con algo de empeño y resiliencia logremos superar la crisis de salubridad que por ahora nos tiene de rodillas y contra las cuerdas.