¿Ya adoptó usted el rótulo frontal de información nutricional?

Muchos productos físicos que van al mercado deben ser empacados y etiquetados. El empaque puede desempeñar un papel menor o muy importante que, es la razón por la cual muchos mercadólogos (formados bajo el régimen de Kotler) aún nos referimos al empaque (packaging) como la quinta ‘p’, junto con precio, producto, punto de venta (POP), y promoción.

Es decir que, si bien el empaque se define como ‘las actividades de diseño y producción del contenedor o envoltura de un producto’, muchos mercadólogos consideramos al empaque como un elemento de la estrategia de producto y una poderosa herramienta de mercadotecnia. Un empaque bien diseñado puede crear un valor de conveniencia para el consumidor y otro promocional para el producto o, mejor dicho: ‘en góndola apretujada, impera el empaque’.

En ese orden de ideas, me di a la tarea de indagar si, ‘cambiar el empaque de los alimentos puede mejorar la calidad nutricional del producto’. En mi búsqueda, me topé con un novedoso estudio del Journal of Marketing que explora el impacto de mover las etiquetas nutricionales, generalmente, ubicadas en la parte posterior de los paquetes de producto, hacia el frente. Aunque aparentemente una modificación sencilla, el impacto es significativo, considerando lo mucho que se puede perder con el empaque equivocado.

Las enfermedades crónicas relacionadas con la dieta imponen una creciente carga financiera y de salud pública en cualquier economía, al aumentar los costos de la atención médica y ampliar las disparidades de salud relacionadas con la dieta. Para el efecto, diga usted, por ejemplo, la dieta estadounidense se ha desplazado considerablemente desde la década de los setenta, hacia alimentos con mayor contenido calórico y menor calidad nutricional.

Según las estimaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, más de un tercio de los adultos estadounidenses son obesos. Las tasas de obesidad infantil y adolescente también se han disparado en los últimos 30 años y uno de cada cinco niños en edad escolar se considera obeso.

Para combatir esta desconcertante tendencia, los formuladores de políticas públicas, los fabricantes de alimentos y los minoristas de comestibles han realizado esfuerzos a lo largo del tiempo para diseñar etiquetas nutricionales que puedan educar a los consumidores sobre el valor nutricional de los alimentos que compran y ayudar a los consumidores a tomar decisiones más saludables.

La Organización Mundial de la Salud también considera que el etiquetado nutricional es una opción política clave para promover dietas más saludables.

La industria de alimentos envasados ha tomado voluntariamente medidas para informar a los consumidores sobre el valor nutricional de los productos alimenticios para que los consumidores puedan tomar mejores decisiones.

Una de esas iniciativas emprendidas es la ubicación de la etiqueta nutricional en la parte frontal del empaque. La etiqueta nutricional frontal es adoptada voluntariamente por los fabricantes de alimentos y brindan información nutricional en la parte frontal del empaque de alimentos en un formato claro, sencillo y fácil de leer.

La etiqueta nutricional frontal presenta la información esencial que figura en el panel de información nutricional (que se muestra en la parte posterior o lateral de los empaques de alimentos) de manera concisa y, a menudo, incluyendo la relación de calorías y las cantidades de nutrientes específicos que se deben limitar (diga usted, por ejemplo, grasas saturadas, azúcar y sodio por porción).

En conjunto, el estudio evaluó el efecto de incorporar una etiqueta nutricional frontal en una determinada categoría de producto sobre la percepción del consumidor respecto a la calidad nutricional de los productos alimenticios en dicha categoría.

Son cuatro los hallazgos fundamentales:

El primero— Adoptar la etiqueta nutricional frontal en alguna categoría de producto genera en consecuencia una mejora significativa en la percepción del consumidor sobre calidad nutricional de los productos alimenticios en dicha categoría.

El segundo— El efecto positivo que tiene la etiqueta nutricional frontal es mucho más significativo para las marcas premium (de alto precio), como para aquellas marcas que compiten en segmentos menos erosionados.

El tercero— Aquellas categorías percibidas como ‘no saludables’ y las que tienen ‘mayor intensidad competitiva’, han sido las de mayor predisposición para adoptar la etiqueta nutricional frontal.

El cuarto— Los fabricantes que mejoran la calidad nutricional de los productos, lo hacen reduciendo el contenido calórico y limitando los nutrientes tales como el azúcar, el sodio y las grasas saturadas.

El estudio concluyó, entre otros, que la etiqueta nutricional frontal es un beneficio adicional para el consumidor, considerando que, su adopción genera como consecuencia que los productores de alimentos mejoren la calidad nutricional general de los productos que manufacturan.

En consecuencia, deben las entidades que formulan y regulan las políticas (v.g. INVIMA y SIC), junto con los fabricantes y los minoristas de alimentos, fomentar la adopción voluntaria, estandarizada, y transparente de la etiqueta nutricional frontal, al igual que considerar opciones que permitan ampliar la información contenida en dicha etiqueta.

Por esa misma línea, sugieren las conclusiones que, las entidades que formulan y regulan las políticas, deben invertir en campañas educativas para ilustrar al consumidor respecto al valor de la etiqueta nutricional frontal. Estas a su vez, incentivarán cada vez más al fabricante de alimentos a ofrecer productos nutricionales mucho más robustos.

Otra de las conclusiones del estudio, sugiere que los fabricantes de alimentos deben dedicar suficientes recursos a la innovación de producto si pretenden seguir competitivos, claro está. Particularmente, aquellos que participan en categorías insalubres o altamente competitivas.

En cuanto a los minoristas de alimentos, sugiere otra conclusión que, deben asociarse con los fabricantes e incentivarlos para que adopten la etiqueta nutricional frontal en sus productos. Esto en esencia, llevaría a ofrecer productos de mejor calidad para el consumidor, así como a consolidar una identidad de marca mucho más positiva.

Así mismo, los minoristas también pueden promocionar productos con etiqueta nutricional frontal, particularmente, si impulsan productos en las dos susodichas categorías. Además, es oportuno si invierten en medidas que ayuden a monitorear y rastrear las ventas de productos con etiqueta nutricional frontal, así como a proporcionar regularmente dicha retroalimentación a los respectivos fabricantes y como para acelerar el efecto competitivo de las mencionadas etiquetas.

En cuanto al consumidor, el estudio concluyó que, estos perciben que aquellas marcas que ya implementaron la etiqueta nutricional frontal ofrecen productos nutricionalmente superiores y, en contraposición con aquellos que aún no lo han hecho. Dicho resultado, es particularmente útil para aquellos consumidores que acostumbran a decir rápidamente cuál es el producto más saludable que anhelan consumir.

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