Un método práctico para administrar la incertidumbre que genera el porvenir

Vivimos tiempos inciertos, pues nadie sabe exactamente cómo o cuándo terminará esta pandemia de coronavirus, o qué significará para nuestra existencia y la de nuestros seres queridos en el futuro.

Hay tanto de qué preocuparse: salud, finanzas, incluso nuestro tejido social, por mencionar tan solo unos cuantos asuntos de intranquilidad. Igual, sé que no soy el único al que el asunto le quita el sueño preguntándose cómo saldremos de esta y cómo será el mundo cuando lo superemos.

Esta pandemia que todos estamos atravesando parece sin precedentes, pero la sensación de incertidumbre no lo es, considerando que, por lo general nos la pasamos comprobando todo tipo de asuntos estremecedores todo el tiempo.

Para lidiar con el asunto, me di a la tarea de investigar cómo es que hace la gente para lidiar con la incertidumbre en su cotidianidad y cómo hicieron para superar dicho estado emocional. He aquí mis hallazgos:

Reflexión— Consulte consigo mismo. Concédase la oportunidad de explorar sus emociones. Reflexione tanto sobre lo que es difícil como sobre aquello que sigue siendo bueno. Para efecto, procure llevar un registro. Puede ser unas cuantas anotaciones en alguna libreta predispuesta para dicho fin o, mediante una charla de ‘tú a tú’ consigo mismo o, si es usted una persona de fe, mediante una conversación.

En realidad, no es relevante cómo asuma usted la reflexión, solo procure encontrar el tiempo necesario para hacer una pausa y efectuar un balance en medio de cualquier crisis.

No sea tan arduo consigo mismo— No hay una única forma correcta de superar algún momento difícil. Algunas personas se vuelven súper productivas. Otros, no tanto. En ese orden de ideas, toca dejar de lado la presión de las expectativas de los demás.

Recibe uno tantos mensajes sobre lo que debería estar haciendo, lo que podría estar haciendo que, hasta puede terminar uno más agobiado que de costumbre. Así pues, descarte de una vez por todas la presión que le genera la expectativa que tienen los demás sobre usted.

Descarte cualquier tipo de obsesión— Una vez que deje usted la obsesión con lo que ‘debe’ hacer, encuentre algunas actividades que quiera realizar, ocupaciones que lo distraigan de las preocupaciones durante los momentos de incertidumbre.

Eso podría significar desligarse de la preocupación con una película, pedir un domicilio, dejar que los hijos trasnochen uno que otro día entre semana o, como quien dice, lo que sea que necesite hacer para desligarse de la incertidumbre. Acepte que algunos días, particularmente, cuando se está bajo mucho estrés, tiene uno un índice de aguante muy limitado.

Concédase una retribución todos los días— Una vez que haya dejado de lado las expectativas externas y se haya tomado el tiempo necesario para recargar sus baterías, eso podría ayudarlo a liberar la energía necesaria para realizar cosas agradables, significativas y hasta productivas.

Es decir, reflexione sobre todo aquello que le genera una sensación de logro y procure materializarlo.

Deje atrás la vergüenza— En los períodos de incertidumbre nos toca lidiar con ciertos aspectos incontrolables que transforman nuestra existencia. Incluso, puede ser que requiramos pedir ayuda, lo que es absolutamente normal, ya que esto hace parte del significado de resiliencia y, nada tiene de malo o de qué avergonzarse.

En ciertas ocasiones, debe uno superar los sentimientos de vergüenza para tomar las medidas necesarias para superar un determinado bache en nuestra existencia.

Para algunos, esto significa conseguir un socio para lidiar con los gastos del negocio, pedir ayuda a los padres, o emprender labores que no parecen muy adecuados pero que ayudarán a pagar las cuentas. En esencia, algunas veces, ‘toca bajarse del sitial’.

Establezca y frecuente su órbita de resiliencia— Es oportuno también, conectarse con gente que pueda ayudarlo a levantarse u orientarlo en la dirección indicada, diga usted, por ejemplo, sus padres o su familia en general, su pareja, o sus amigos, entre otros.

Si no se concede la oportunidad de compartir los asuntos que lo agobian con los miembros de su ‘orbita de resiliencia’, terminará pensando que está solo en medio del pantano.

En ese orden de ideas, llame, chatee por video o envíe un mensaje de texto con algún miembro del susodicho entorno.

No pretenda tan rápido darle sentido al despelote— Por supuesto, todos queremos salir de un atolladero de incertidumbre lo más pronto posible, así como pretender solucionar todo al instante. No lo haga.

Por naturaleza, siempre pretendemos dar significado a una determinada circunstancia. Es inevitable como seres humanos, no pretender extraer lecciones y significado de cuanto asunto encontramos por ahí.

El quid del asunto es que no siempre hay una razón por la cual las cosas acontecen. Sencillamente, algunas de ellas son complejas o, como dicen los estadounidenses: ‘Shit happens’.

Tómelo con calma, avance con cautela y no se deje embargar ni por las circunstancias adversas, ni por la fatalidad. No pretenda encontrar sentido a ciertas circunstancias demasiado pronto.

De esta forma, permitirá usted el espacio para nuevas posibilidades.

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