Evite asumir la innovación como si fuera una obligación

Sobreviene por lo general cada vez que la economía se estanca o cuando alguna pandemia amenaza con desaparecer a la humanidad de la faz de la tierra. Desafortunadamente bajo dichas circunstancias, así como otras tantas propias de los empresarios o negociantes, quienes vociferan ‘innovación’ (o lo que algunos interpretan como ‘reinventar’), cuando en realidad lo que deben pretender es ser recursivos o, como quien dice, lograr más con menos.

La innovación no es un precepto de curso de acción aislado para optimizar las actividades rutinarias. Es un esfuerzo estratégico asociado, cuyo propósito es aportar provecho a la existencia del consumidor, a la vez que ayuda con el tiempo a agregar mayor valor a las marcas.

Lo que la práctica profesional me ha enseñado al respecto, es que la innovación corresponde a la exitosa implementación de una nueva idea que, en consecuencia logra ofrecer experiencias más atractivas para el consumidor.

En este orden de ideas, el contexto de innovación es amplio: su rango puede abarcar desde modelos de negocio y cadena de abastecimiento, hasta el diseño de nuevos productos y procesos, estrategias de precio o esquemas de financiación más creativos, así como novedosas formas de abordar al cliente.

En cualquier caso, la novedad podrá ser un gran adelanto o tan sólo un refuerzo, aunque en ninguna circunstancia podrá asumirse como un ‘mero capricho’.

El proceso para generar ideas novedosas debe ser diseñado a conciencia y, su implementación debe ser cuidadosamente articulada como para que inspire y predisponga por igual a los empleados, así como al consumidor, y para que con el tiempo logre incrementar el valor de la marca. En ese orden de ideas, e independiente de lo que usted haga, la transformación debe girar en torno a aquellos asuntos que sean relevantes para todo el mundo, tanto en su organización como en el mercado.

Es cierto que la reticencia es inevitable en los procesos de innovación, aunque en realidad la gente teme más a la incertidumbre que al proceso de transformación en sí. Temen a la oscuridad, a la incertidumbre y a lo desconocido. Entonces, ¿por qué habría de ser diferente cuando los directivos vociferan ‘innovación’?

Parta de la noción que, la mayoría de los empleados no entienden el significado de ‘innovación’, por lo que vociferar por ahí el vocablo sin ton ni son a lo largo y ancho de las empresas o negocios, es lo mismo que hace aquel director técnico que le grita a sus dirigidos, ‘vamos equipo a ganar’, sin siquiera haber verificado con sus pupilos la estrategia y las tácticas requeridas para lograrlo.

Las personas no adoptaran las reformas si, desconocen las implicaciones para su porvenir, particularmente, en tiempos de incertidumbre económica o pandemia, y por lo que es una responsabilidad imperativa de las directivas suprimir el temor, transmitir una visión del futuro cautivador e intensa, mecer el barco, enseñar e incentivar la innovación por cada uno de los rincones de su empresa o negocio.

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