Los valores son imprescindibles para el liderazgo práctico

A estas alturas del partido, entiende uno que el liderazgo es la habilidad de sacar lo mejor de los demás; es disponer de la capacidad de introspección como para conseguir guiar efectivamente a otros. En ese orden de ideas, el liderazgo es mucho más que conocer todas las respuestas o tener siempre la razón; ser más inteligente o aquel que más éxitos cosecha. En buena medida, el asunto tiene que ver con plantear los interrogantes indicados, estar predispuesto a percibir las oportunidades desde cualquier ángulo, enrolar acertadamente a lo demás en algún enfoque en particular, ser garante de aquello que se supone, y contar con carácter colaborativo inquebrantable.

Como ávido lector de contenido de negocios para emprendimiento, con frecuencia percibo como el liderazgo se confunde con autoridad. Todos, de una u otra forma, pretendemos se nos considere como autoridades en nuestro campo de acción profesional y, no obstante, eso es muy distinto a ser un líder real.

Al respecto, aquí les dejo lo que percibo de ambos términos:

La autoridad— es el derecho adquirido a administrar órdenes, adoptar decisiones y hacer cumplir las normas. El asunto es cuestión de poder. Y, en mi experiencia, de confianza también. Hasta cierto punto, cuando se dispone de autoridad, merece uno la confianza de aquellos que reconocen su autoridad.

El liderazgo— en cambio, tiene que ver con la dinámica de grupo. Es la actividad de liderar a un grupo de personas, empresa o negocio. Los líderes colaboran consigo mismos y con los demás para gestionar acertadamente los quehaceres propios del emprendimiento o asunto en cuestión. Los líderes señalan la senda, desarrollan una visión, y elaboran para crear algo novedoso. El liderazgo consiste en trazar un plan de acción que indique hacía dónde y cómo llegar a allí. En el proceso de liderazgo, el objetivo en común exige que la confianza sea una relación bidireccional entre el líder y el grupo.

De lo que hasta ahora sabemos del año en curso que, por lo demás, no es mucho que digamos, es que el liderazgo parece ausente por estos días de incertidumbre. Como ciudadanos, basta con mirar a nuestro alrededor, para percibir los palos de ciego que dictan el proceder de los mandatarios a cargo.

En el negocio o en lo personal, se me da que, debemos retomar el liderazgo a como dé lugar, pues lo hemos sustituido por los atajos y las decisiones fáciles. El liderazgo tiene un efecto ondulante. No es una cuestión individual, es un asunto colectivo. El liderazgo práctico infunde entornos que promueven lideres al por mayor que, posteriormente habrán de exhibir sus habilidades de liderazgo.

Pero a todas estas, ¿qué se requiere para ser un líder práctico?

De tanta información que en el tiempo he curado, entiendo que se requiere bastante. Aunque en mi humilde opinión, son los valores lo que verdaderamente hace la diferencia entre ser o no un buen líder.

Así pues, los líderes deben estar provistos de estructuras robustas que los favorezcan a la hora de exhibir las respuestas indicadas a lo largo del proceso.

Por ahí mismo, los líderes deben identificar los valores centrales de la unidad que lideran porque, entre otros:

  • Los valores son el lenguaje común compartido por el equipo para permitir una comunicación fluida.
  • Los valores advierten los indicadores de desempeño clave que se establecen para el cumplimiento del equipo y hacen evidentes las expectativas.
  • Los valores son un factor clave de inscripción en una visión a largo plazo: advierten cómo se gestiona en el equipo.

Tenga presente que, los valores son los principios rectores que dictan o definen el comportamiento de todas las decisiones y acciones de las personas. Los valores son aquellas creencias que adoptamos como ciertas, reales y relevantes sobre el entorno. Los valores también definen la forma en que gestionamos.

Así mismo, juegan los valores un cometido fundamental en la forma en la que uno se manifiesta como líder. Diga usted, por ejemplo:

Cuando se habla un mismo idioma en el equipo, es mucho más sencillo plantear los interrogantes indicados. Si los integrantes comparten los mismos valores (parámetros), es factible hacer las peguntas específicas destinadas definir mejor aquello que debe gestionarse para cumplir de manera integral con la tarea en cuestión.

De mis ejercicios de planeación estratégica en la industria farmacéutica, particularmente, en Pfizer, y tal cual lo aprendí de los cursos de habilidades gerenciales, los líderes deben responder ciertos interrogantes, diga usted, por ejemplo: ¿Qué es fundamental para avanzar el proyecto? ¿Quién debe ser reconocido y por qué? ¿Qué hace falta para marcar la diferencia con los demás competidores de mercado? ¿Qué necesita una determinada persona para lograr el éxito en su gestión? ¿Algunas de las preguntas que podría hacerse como líder son: ¿Qué es esencial hacer a continuación? ¿Quién necesita ser apreciado y por qué? ¿Qué faltaba que hubiera marcado la diferencia? ¿Qué necesita esta persona para tener éxito en su función? ¿Cuál es el tono y el tipo de diálogo que se debe emprender?

Nuestros valores nos permiten establecer expectativas evidentes, así como indicadores clave de desempeño. Definir cómo lucen los valores fundamentales en la práctica hace evidente cuándo alguien procede y gestiona de acuerdo con las pautas establecidas.

En últimas, sus valores son un instrumento útil para enrolar a los demás en su visión de negocio (o personal, si se quiere también), para que así todo el equipo pueda asumir un rol protagónico en el desarrollo de algo novedoso. Y, por lo demás, la colaboración es el medio más efectivo para alcanzar un propósito novedoso.

Cuando se es un líder provisto de valores, se cuenta con la habilidad requerida para sacar a relucir el potencial de liderazgo que tienen lo demás, logrando así la contribución incondicional y particular de cada uno de los integrantes del equipo.

Si se considera usted un líder en su entorno, profesión o posición de juego, procure liderar con sus valores, ya que así genera usted la confianza necesaria, como la lealtad incondicional requerida para conducir al equipo al ‘infinito y más allá’.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .