¿Cómo hacer para aumentar su influencia e impacto?

Independiente de la profesión, aunque, particularmente, para nosotros los mercadólogos que, por estos días se nos reduce al papel táctico con una estrategia concebida e implementada en algún otro lugar o, al tener que estar a merced de otros en la organización, diga usted, por ejemplo, el financiero, que cree que puede hacer el trabajo mejor que los de marketing.

Las razones detrás de dichos reclamos son múltiples y variados. Entre otros, la presión para que dejemos de lado la práctica de marketing a largo plazo, como consecuencia de la inestabilidad financiera y la incertidumbre económica que margina a la gente de nuestro departamento. Y, aún peor, la falta de confianza en las virtudes del marketing entre nosotros los mercadólogos.

Este último, sin duda, es el factor que debe abordarse de inmediato y con suma urgencia. Habrán notado los colegas la cantidad de contenido publicado recientemente por los medios del sector destinado a abordar este dilema trascendental. Allí, básicamente, se abordan dos inquietudes urgentes: ¿Cómo podemos los mercadólogos aumentar nuestra influencia, y cómo podemos generar un mayor impacto?

De todo lo que leí al respecto, a mí se me da que, debe uno:

Aceptar la inspiración de los colegas— es indispensable para el éxito empresarial, la innovación y como fundamento para poder ejercer la influencia. Es el punto de partida que determina el tipo de liderazgo ejercido por el mercadólogo que, por lo demás, significa aceptar la extraordinaria profundidad y amplitud de colegas existentes alrededor del globo.

Querer la profesión— el entorno amerita espacios para el redescubrimiento. Quizás, no ha de sorprender a aquellas personas encargadas de la transformación de marca y la publicidad, la tendencia actual que llama a ampliar y a dinamizar la gestión del director de marketing.

Atención al cliente, gestor de desarrollo y otros tantos servicios que estimulan la interacción con el cliente se hacen cada vez más comunes y relevantes. El asunto, para mí, no es más que el reflejo de una necesidad imperativa de extender la función del mercadólogo más allá de la comunicación y la estrategia.

Es más, para mí, la gestión de marketing es hoy tan relevante, como lo fue ayer y lo será mañana. Percibir así la profesión, repercutirá de forma positiva en aquellos colegas que se den por enterados.

Probar algo novedoso por fuera del recuadro— si la estructura jerárquica compleja y la cultura corporativa engorrosa de las grandes multinacionales están demostrando ser restrictivas, puede ser el momento indicado para migrar de dichas empresas de pensamiento heredado, a algún otro lugar novedoso y bastante más dinámico en donde pueda usted ejercer mayor influencia y hacer la diferencia.

No obstante, ha de saber y, queda usted advertido que, mucho de lo que implica emprender, innovar o ‘freelancear’ a menudo no es más que mero romanticismo. Sin embargo, también dichas alternativas tienen un atractivo innegable para aquellos mercadólogos desilusionado con su profesión.

Aprender otros aspectos del oficio— el oficio de mercadólogo ya es lo suficientemente complejo, sin siquiera incluir el rigor que implica el liderazgo, la investigación de mercados, o el ‘storytelling’.

Esto no implica ser sumiso, o admitir que ejercer la influencia y el liderazgo están más allá del alcance del mercadólogo. Ni más faltaba. Es solo un mero llamado de atención para que ejerzan el liderazgo a punta de implementación y no solo desde el papel del plan de mercadeo.

El mercadólogo de verdad nunca confunde la visión con la estrategia. El verdadero líder no le teme al detalle ni a los datos. Y, el narrador de historias efectivo no solo coquetea con el ‘quién’, el ‘qué’ y el ‘por qué’, sino que también se inspira, sorprende y con el ‘cómo’.

Centrarse en el desarrollo y la creatividad— la obligación de alinear empresa y cliente, demostrar habilidades de resolución creativa de retos, exigencias e inconvenientes, así como ganar el reconocimiento de los demás colegas a través de la comunicación efectiva puede parecer una guía básica para generar mayor influencia, aunque no está de más apuntar de nuevo a lo que parece obvio.

En mi opinión, ser mercadólogo es un asunto extraordinario. Es tener la capacidad de crear negocios, impulsar el desarrollo y ayudar a concebir, posicionar, entregar y comunicar productos y servicios que marcan la diferencia en la vida de las personas.

En ese orden de ideas, la influencia y el impacto deben ser un hecho.

Los mercadólogos debemos estar en el centro de todas las narrativas de éxito empresarial. Que se nos esté tachando de la ecuación comercial es sencillamente desconcertante cuando, por el contrario, se nos debería celebrar y admirar por tanto logro.

Así pues, concluyo que, con la mera lectura de mis apreciaciones al respecto, no podré garantizar un promisorio porvenir en su carrera de mercadólogo, aunque al menos, confío haber ayudado a percatar la influencia que usted ya tiene en su entorno laboral.

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