Ejerza de sobra

‘Insistir, persistir y no desistir’, diría Eduardo Luis López o, ‘retroceder nunca, rendirse jamás’, dirían en Hollywood, y en ese orden de ideas, yo sugiero que, a veces uno tiene que cometer excesos para conseguir lo que quiere. Pero cuando el consumidor se ve obligado a ello, eso es exactamente lo que hace, y en ocasiones esta actitud estropea toda la experiencia, incluso en el caso de que obtengan lo que desean.

El otro día buscaba yo, una referencia para ilustrar a mi hijo futbolero aquella noción que dicta, ‘la victoria favorece a aquel que se esfuerza’, como que retribuye a aquel que ‘está dispuesto a sudar su última gota hasta el minuto 120, para así cumplir el cometido sin la necesidad de entrar a los tiros desde los doce pasos’. La encontré en el libro, ‘It’s not my Department’, del autor estadounidense, Peter Glen. La historia, va más o menos así:

Mary Alice Orito era diseñadora de vestuario para la telenovela ‘Search for Tomorrow’, y con regularidad tomaba en préstamo los vestidos necesarios para los actores de casi todos los almacenes de Manhattan, a cambio de darles el respectivo crédito en el programa, salvo por una excepción. Este almacén era absolutamente exclusivo y relevante, así que la señora Orito anhelaba tanto conseguir allí vestidos prestados que decidió insistir en el asunto.

Le había dejado veintisiete mensajes telefónicos a la dueña del almacén, una famosa y tradicional compradora de carteras que ahora tenía su propio negocio. Ante la negativa de la propietaria de atender las llamadas de Mary Alice, ésta le envió unas rosas de tallo largo por valor de USD$275 y una nota.

La nota decía: ‘Estimada señora: Usted no contesta mis llamadas telefónicas. Le envío estas rosas con la esperanza de que, de alguna manera, sean más persuasivas. No obstante, si no contesta usted este mensaje, ¡quizá tenga que mandarle un inquieto zorrillo!’

No es una anécdota divertida, pero la señora finalmente retorno la llamada a Mary Alice.