Derecho adquirido

Cuando de acaudalados o privilegiados se trata, un sentido de derecho adquirido, o la noción de que uno merece privilegios sobre los demás, puede desempeñar un papel fundamental en la conducta deshonesta de este segmento de la población, y a propósito del porqué ciertos personajes fallan al considerar las implicaciones morales de sus acciones.

Las personas privilegiadas igual tienen menores probabilidades de seguir las normas e instrucciones, ya que consideran que dichas normas son arbitrarias. Considerando que se sienten merecedores de más de lo que les corresponde, están dispuestos a violar las normas de conducta pertinentes y socialmente aceptadas.

Sentir una sensación de derecho adquirido también lleva a las personas a ser más competitivas, egoístas y agresivas cuando sienten amenazadas. Diga usted, por ejemplo, es menos probable que los hombres blancos apoyen las causas sociales porque hacerlo amenaza su estatus de privilegio.

La investigación sugiere que el derecho adquirido puede provenir en parte de ser acaudalado. Se ha encontrado que los individuos acaudalados que son considerados como de ‘clase alta’ de acuerdo con sus ingresos, mienten, roban y engañan más para obtener lo que pretenden. Así mismo, se les ha encontrado que son menos generosos. Tienen mayores probabilidades de infringir la ley al conducir, son menos solidarios con los extraños y, en general, prestan menos atención a los demás.

Por lo demás, crecer en un entorno de riqueza está asociado con un comportamiento más narcisista, que resulta en egoísmo, expresando una necesidad de reconocimiento y falta de empatía.