El porvenir depende de uno

A pesar de la gran incertidumbre que genera el porvenir, nadie sabe realmente cómo terminará. No solo es la tecnología, sino la combinación de tres variables fundamentales, como lo son la tasa de transición tecnológica y su impacto sobre los modelos de negocio (así como la adopción personal de los recursos tecnológicos para asumir y evolucionar los esquemas tradicionales, v.g. las alternativas de formación académica); la transformación del aprendizaje de las fuerzas productivas; y la movilidad del talento más allá de las fronteras geográficas, las que habrán de transformar la forma en que vivimos, aprendemos y trabajamos.

‘Ocho predicciones sobre el trabajo’, es una investigación realizada por el ‘World Economic Forum’ a comienzos de año, y en el que se presentan ocho escenarios y sus correspondientes implicaciones a futuro para la fuerza laboral en el año 2030.

En definitiva, somos nosotros quienes desarrollamos la mecánica y la inteligencia artificial; los que concebimos los esquemas de formación académica y; los que decidimos qué hacer con nuestro talento y en dónde ejercerlo, inclusive, hasta en el campo deportivo y si, se tiene condiciones para el fútbol, pues mucho mejor y bienvenidas. Ojalá, no se desperdicie el recurso por temor a la incertidumbre y por andar reparando en los esquemas convencionales.

El porvenir no está escrito en mármol. Presenta alternativas. Es nuestro para formar de acuerdo con nuestras expectativas, característica y recursos de personalidad.

Y eso, mijo, me da esperanza de que algún día, a punta de iniciativa, esfuerzo, disciplina, perseverancia, y resiliencia cumplirán con lo que sea que se propongan.