Creer que es posible, aunque implique ofrecer todo

El nuevo anuncio de Nike, referencia ‘Colin Kaepernick’, es una peculiar pieza publicitaria que incorpora simultáneamente el credo del deportista como el de la marca, en dos oraciones perfectamente purificadas por la agencia Wieden+Kennedy.

‘Cree en algo. Incluso si eso significa sacrificar todo’.

Refiere, por supuesto, a la decisión del ex mariscal de campo de la NFL de arrodillarse durante el himno nacional como una forma de protestar por la injusticia racial; una ‘jugada’ que le puede haber costado su carrera profesional.

Así mismo, aunque en menor grado, pero igual de relevante, refleja el coraje de Nike al producir el anuncio, a pesar de que la marca no lo pone todo en juego por el hecho de apoyar a una figura controvertida que ya no practica deporte en calidad de profesional; no obstante, que podría perder mucho eventualmente, como lo demuestra la reacción adversa de algunos observadores a pocas horas de publicado el anuncio.

Para mí, el asunto encaja perfecto, pues es mera cuestión de identidad de marca, de propósito, de principios, de valores y, por supuesto, de cojones; muy a pesar de tanto indignado. Y he aquí el porqué de mi parecer.

¿Debería uno darse por vencido?

Existen por ahí personas con más años de trayectoria en el juego de los que tiene usted y, por supuesto, usted nunca logrará igualar el tiempo que le aventajan.

Se perdió un año por errores de cálculo. ¿Debería usted siquiera tomarse la molestia de concluir lo que empezó?

El curso que este año le correspondió no es como lo imaginaba usted. ¿Acaso, es motivo para renunciar?

Renunciar por el mero hecho de que no es lo que usted esperaba es un engaño, una forma de escabullirse porque se percibe como lo correcto por hacer, solo que no lo es. La estadística es sencilla: cualquier aspecto al que cambie usted porque renunció al anterior, será otro en el que también renunciará.

No solo es una competencia, es toda una trayectoria. Y todo aquel que se atreve a emprender no necesariamente termina en la posición anhelada. Pero emprendió, y sobre todo, nunca se dio por vencido.

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