Termodinámica para futbolistas

Así como para cualquier otra profesión. La termodinámica, recordaran, es la ciencia que se ocupa de la relación entre el calor (‘entusiasmo’ o ‘vivacidad’ o ‘pasión’, en términos futboleros y demás profesiones) y la energía mecánica o el trabajo, si se quiere también.

En ese orden de ideas, la primera ley de la termodinámica dicta que ‘la energía interna de un sistema aislado es constante’ o, mejor dicho, ‘la energía puede transferirse (cambiar de una forma a otra), pero no puede crearse o destruirse’.

Y para efectos de mi analogía, la transformación de la energía interna de un sistema termodinámico como lo puede ser un equipo de fútbol (o de trabajo, si lo prefiere), es igual a la diferencia entre el calor (‘entusiasmo’ o ‘vivacidad’ o ‘pasión’) suministrado al sistema y la cantidad de trabajo realizado por el sistema en el entorno de juego (o de oficina, también).

Isaac Newton estaba en lo cierto, ‘la energía puede transferirse (cambiar de una forma a otra), pero no puede crearse o destruirse’; no obstante, en el ámbito deportivo, organizacional y cultural ocurre justamente lo opuesto: ‘usted bien puede ser el tipo de persona que genera energía o, de aquellos que la destruye. El asunto es mera cuestión de ‘actitud’.

Usted puede ser de los que inician ‘jugadas’ (o proyectos), aquel que cuestiona ‘¿qué pasaría sí?’ o el entusiasta que dice, ‘yo lo hago’. Usted puede ser de aquellas personas que identifican, amplifican y apoyan el trabajo de los demás. Después de todo, el fútbol es cuestión de trabajo en equipo. Sí, correcto, usted puede ser aquella ‘chispa o iniciador’ que todo equipo añora. El tipo de persona que con su gestión hace que las jugadas se materialicen, llegando eventualmente a feliz término: ‘¡Gol, golazo, gooool!’

O también puede ser, que sea usted el tipo ‘pasivo’, el negativo, ‘el espectador’ (aquel que contempla lo que ocurre dentro del terreno de juego, pero que no participa). Aquel que se las arregla para tomarse el agua destinada a hidratar a los que sudaron la camiseta en pleno por el equipo o, el personaje que se come los pandebonos en el comité de marketing, sin que realmente aporte mucho de energía cinética, potencial o, de cualquier otro tipo de energía, por lo demás.

Definitivamente, usted puede elegir ser del tipo generoso, de los que meten más de lo que sacan; sí, de aquellos que sorprenden con su interminable flujo de generosidad.

O por el contrario, puede usted ser de aquellos que se las arreglan para salir con un sinnúmero de explicaciones, excusas o razones perfectamente válidas para justificar el porqué es usted un mero ‘chupa energía’.

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