Conserve sus mejores ideas

Cierta línea de pensamiento sobre la creatividad sugiere que las ideas más brillantes no provienen de la ‘lluvia de ideas’ o de los ‘briefs’, sino de nuestra propia esencia.

Es el caso de algunos artistas que, entre otras profesiones, luchan por resolver irresolutas tensiones, diga usted, por ejemplo, un trauma de infancia, una pasión irreconciliable, un recuerdo perturbador. Nuestro esfuerzo por recrear esta figura y entender su significado son la fuente de nuestro mayor potencial artístico.

Este es el motivo por el cual todos estamos obsesionados con nuestro espectro subconsciente, aun cuando, solo unos cuantos tienen el valor para enfrentarlo.

Esto podría en cierta forma, explicar la razón del porqué tantos de nosotros tenemos nuestro más agudo entendimiento mientras tomamos una ducha, divagamos por la llanura, o cuando estamos medio dormidos. Ese es el zumbido de nuestro subconsciente resolviendo problemas mentales que nosotros apenas alcanzamos a percibir.

En ese orden de ideas, el susodicho cantar es algo más complejo cuando se pretende aplicar a la creatividad comercial.

Salvo que haya usted crecido en una empresa de golosinas, su obsesión primaria ha de ser los nuevos productos o servicios. Y, así pues, se la pasa usted en su profesión aplicando su subconsciente a algo que en realidad no es mucho lo que le importa.

Y, al implementarlo de esta forma, termina usted diluyendo el fértil poderío de su espíritu creativo. Por supuesto, la publicidad no es lo mismo que el arte, no obstante, el trabajo creativo más relevante de nuestro tiempo proviene de más allá del típico ‘brief creativo’ del cliente.

En ocasiones, las más íntimas ideas surgen sencillamente de la nada. Agobian nuestra mente sin previo aviso e insistentemente, tal cual un político buscando el aval de su elector.

Así mismo, algunas otras ideas surgen no del brief creativo, sino de la obsesión personal. Es el caso de aquellas campañas que son impresionantes, simplemente porque no tienen ningún motivo en particular para existir. Otras tantas, exigen tenacidad y coraje, no solo de los creativos en sí, sino de la alta gerencia también. Desafortunadamente, este tipo de creatividad es la excepción y no la regla en nuestra cotidianidad profesional.

¿Cuántas brillantes estrategias han sido rechazadas como consecuencia de un estresado ejecutivo abrumado por su quehacer cotidiano y, concentrado exclusivamente en la esencia del negocio? Hay que cambiar inmediatamente semejante despropósito. Es más, literalmente, ‘hay que dejar volar la imaginación’.

Independiente, de cómo elija usted emprender su ideal creativo, procure siempre conservar algo de margen para dar espacio a sus creencias y pasiones.

Quizás, usted nunca se ha desempeñado en la industria creativa, pero como agente de marketing, está usted en la obligación de comprender la influencia que ésta tiene sobre nuestra cultura, la sociedad en general, y nuestro existir interior.

Si elige usted emplear su talento solo para vender algún tipo de mercadería, estará usted desperdiciando su habilidad de comunicación en una abatida forma de persuasión.

O si, por el contrario, elige usted aplicar su entendimiento en la concepción de ideales sin precedentes, entonces, manténgalos, nútralos, y procure su introducción de mercado sin un solo rasguño.

En ocasiones, podrá ser que esa gran idea se ajuste a la medida de alguna marca u obra de caridad, pero en algunos otros casos, los ideales merecen sobresalir por sí mismos. Si la creatividad tiene que ver con ser valeroso, entonces, todos deberíamos ser lo suficientemente temerarios como para seguir nuestro propio instinto.

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