¿Cómo aplicar el color para influir la intención de compra y la percepción de marca?

El color transmite la emoción más rápido que las mismas palabras. La relación entre el color y la identidad de marca debe ser cuidadosamente construida que, si dicha interacción es bien empleada, puede transformarse en un componente fundamental para cualquiera de los instrumentos del desarrollo de marca.

El color no solo destaca una marca, sino que puede significar una variedad de atributos que incluyen desde integridad hasta ambición.

A mí se me hace que es fundamental dedicar el tiempo suficiente a los elementos básicos de la marca, incluido el color y las demás propiedades organolépticas. Y cuando logra uno hacerlo bien, se obtendrá la coherencia de marca como beneficio duradero, lo cual impactará favorablemente el respectivo posicionamiento.

La psicología del color— una marca puede ser reconocida por su nombre, logotipo o por el tipo de producto, pero su color, suele ser lo primero que llama la atención del consumidor.

Uno de los mayores activos y una de las formas más fáciles de influir en la intención o atraer una respuesta emotiva —o repeler a un consumidor— es a través del color. Bancolombia es con amarilló, azul y rojo; Éxito es con amarillo y negro; Carulla es con verde y blanco; Terpel es con rojo y amarillo; Movistar es con azul, verde y blanco; y así por el estilo, el color hace maravillas a favor de la identidad de marca.

Convertirse en sinónimo de un determinado color, tal cual lo han hecho las mencionadas marcas, puede representar una gran oportunidad a nivel de recordación y percepción de marca. El color es fundamental para la experiencia visual de la marca.

Si bien el color es, por supuesto, solo un aspecto del posicionamiento de marca (algunos prefieren el término ‘branding’), su relevancia no debe descartarse, puesto que tiene la capacidad de transmitir al instante el mensaje y el significado de una marca.

Establecer el carácter— es bien sabido el impacto significativo que tiene el color para influir en el estado de ánimo y evocar sentimientos en el comportamiento de compra, pero por lo general, las empresas no le dan trascendencia ni explotan el asunto al máximo de su potencial.

Puede ser que no todas las marcas den el mismo peso a la ciencia detrás del enfoque para establecer el color de marca indicado, pero lo cierto es que han ido descubriendo los beneficios que el color aporta a la gestión de ventas como al conocimiento de la marca.

El color que tan meticulosamente se manipula en el entorno comercial es, sin duda, un poderoso aspecto para vender más productos.

Se tiene una única oportunidad de causar una primera impresión y, es aquí donde el color se hace protagonista. El asunto lo entiende así cada vez más la gente de marketing. No en vano, solía contabilizarse en tres segundos el tiempo que se tiene para captar la atención de alguien, pero por estos días, ya son solo dos los que se tiene para que el consumidor no pase por alto su marca.

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