Cosmopolita de consumo local

Se nota lo activo que han estado varios de los principales productores de bienes de consumo, tijera en mano, recortando su inversión en marketing digital que, aunque el asunto varía por marca y según el país, muchos consideran, es consecuencia del frenesí social en la era del Internet, y puesto que allí la identidad nacional parece difuminarse entre tanta alharaca.

La segmentación sigue siendo fundamental para el marketing efectivo, ya que es imperativo conocer las diferencias que distinguen a las personas de acuerdo con su país de origen o, como quien dice, no existe tal consumidor global que tanto añoran los agentes de marketing más jóvenes. Es decir, por si acaso, que Elena en Bogotá, nada que ver con María Alejandra en Caracas, o María Carmen en Quito.

También es cierto que algunos segmentos son multi-cultural, como en el caso de la música. No obstante, por el lado de las categorías de los bienes de consumo, la mayoría son más bien de tendencia local. Y quizás, allí es donde peca el marketing digital, considerando la amplitud del espectro móvil que, por lo demás, es un hábito de transformación y comportamiento.

El móvil no solo es un dispositivo, es toda una mutación en el estilo de vida. La gente en “línea” vive transfigurada, buscando, adquiriendo, comercializando, promulgando, sugiriendo, respaldando. La tendencia móvil ha transformado el comportamiento de la gente.

Este es un reto fundamental para el marketing. El anhelo para el agente de marketing es impactar al consumidor “uno por uno” y, el de las grandes empresas multinacionales es impactar en masa a tres billones de consumidores. La tecnología parece estar intercediendo a favor del “uno por uno” como por las “masas”.

Dado el cambio acelerado en la tecnología digital, es imperativo como un prerrequisito para estar siempre a la vanguardia, un ecosistema abierto de innovación. Al alcanzar el susodicho entorno, es entonces factible maximizar las oportunidades de encontrar un adecuado aliado estratégico, sin embargo, si el asunto se inicia con una “solución digital” que pretende adaptarse para que encaje con las tendencias del consumidor cosmopolita, las probabilidades de fracaso habrán de ser bastante altas.

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