¿Qué puede ayudar a evitar que usted tenga mala prensa?

Se le advirtió al James Rodríguez en “Cuatro nociones de un baldado de agua helada que la marca J10–James debería considerar”, por aquello de preservar intacto su posicionamiento de marca como impecable mediocampista atacante, y lo propio, se le sugiere al Nairo Quintana y a la Mariana Pajón: “Cada cual por su vereda” y, “todo bien”.

Ese es un problema de marca mayor, que en definitiva corresponde sentido común. Sin embargo, puede servirles de orientación para sacar sus propias conclusiones lo que les sugiero al respecto. Se me da que, mucha de la prensa desfavorable de que es objeto el personaje (o la empresa) se debe a:

Insuficiente información y malentendidos— más que a un intento deliberado de la prensa, para desprestigiar al personaje (o a la empresa). Cuando se pide legítimamente una información, favorece a los involucrados el suministrarla debidamente (con el correspondiente contexto, por lo demás).

Indiferencia de sentido común respecto a la prensa— (o a las redes sociales). Hay que procurar por todos los medios (o plataformas sociales) atender las peticiones razonables de información o buscar la respuesta sino se tiene a mano. La audiencia tiene derecho a una cierta información y el suministrarla redunda en beneficio del personaje (o la empresa).

No atender las peticiones de información como corresponde— puede desembocar en una información perjudicial “filtrada”, o falsa, o engañosa, así como un comentario especulativo en… (y ahí sí, elija usted la plataforma social que más le apetezca). Es mucho mejor para la audiencia obtener directamente su material que recurrir a las redes sociales o a los conductos irregulares. La audiencia prefiere obtener información de fuentes autorizadas, a no ser que el personaje o la empresa quieran evitar o esquivar el escrutinio público.

Y si un individuo persiste en obtener más información de la corriente acerca de una crisis, procure averiguar si es un periodista, o un investigador de una agencia civil, o un “influencer”, o un “interlocutor de extraterrestres”, o un mero bloguero. Pídale amablemente sus credenciales y, si demuestra que tiene derecho a una mayor información, sugiérale contactar su relacionista público o la alta gerencia, asegurándole que obtendrá una información más exacta si acude directamente a la fuente oficial.

Por último, recuerde lo implacable que puede resultar ser la “comidilla” de las redes sociales, ya que allí se ensalza o desahucia a conveniencia.

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