James Rodríguez y su tín marín de do pingüe aunque ya el Real Madrid no fue

Pa’ que, pero el James Rodríguez como futbolista, sí que es buen jugador. No obstante, mijo, que desastre como marca personal. En cuatro nociones de un baldado de agua helada que la marca J10 debería considerar, James Rodríguez, ya aparecía en calzoncillos y aún no ganaba el tan anhelado posicionamiento de la hinchada en el Santiago Bernabéu y, como que tampoco aún por estos días logra cautivar del todo a la audiencia en el Paseo de la Castellana si; el 59 por ciento de los participantes de una encuesta realizada por marca.com, considera que el Real Madrid debe cuadrar caja con la venta del colombiano.

El asunto de James Rodríguez, más allá de que hace rato debió el jugador haber despedido a su gerente de marca, es que cuando el consumidor evalúa un producto o servicio, éste sopesa el precio percibido respecto al precio de lista. Los mercadólogos hemos dedicado buena parte de nuestro tiempo y esfuerzo, centrados en administrar la parte del precio en la ecuación, considerando pues, que un incremento en el mismo dispara las utilidades. Sin embargo, es este el aspecto sencillo, ya que por lo general, el precio consiste en administrar una mínima serie de números, mientras que la analítica de precios y las tácticas requieren de un proceder mucho más elaborado.

Lo que en realidad valora la audiencia puede ser psicológicamente complicado y difícil de descifrar. El análisis de selección discreta que, emula la demanda para diversas combinaciones de características de producto, tal cual otras técnicas de investigación similares, son indiscutible instrumentos poderosos y útiles, aunque estén diseñados para evaluar en el consumidor sus reacciones de valor preconcebidas.

Concebir, James Rodríguez, novedosos conceptos más allá de los patrocinios de marca, requiere anticipar aquellos otros aspectos que la gente considera relevantes, aunque para usted, ante todo el fútbol, así como predisponer de los valiosos minutos para jugar al fútbol.

La medida, así como el valor de un futbolista, producto o servicio en particular, está siempre condicionado por el ojo del DT o del espectador o del consumidor, por supuesto. No obstante, James Rodríguez, existen fundamentos universales para generar valor que, por lo demás, pueden ser una oportunidad para que mejore su desempeño usted, su negocio o el próximo producto que introduzca en mercados contemporáneos o por desarrollar.

Así mismo, anticipe usted, James Rodríguez, que dichos fundamentos universales para generar valor, recaen en cuatro categorías básicas: funcional, emocional, superación existencial, e impacto social. Algunos de ellos más enfocados en la interiorización del requerimiento personal del consumidor.

Y por lo demás, suerte es que le digo para el lunes en el entrene, puesto que Kroos, Casemiro, Kovacic, y Modric allí también estarán.

¡Hala Madrid!

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