Serie causa–efecto

Los pasajeros del Titanic no requirieron persuasión alguna: ocuparon rápidamente los botes de salvamento. Pero las dificultades no aparecen como un iceberg; van tomando forma con el tiempo. Los verdaderos líderes deben impulsar el cambio para evitar el despeñadero.

Mejorando los procesos y corrigiendo permanentemente el rumbo, la gente como las empresas pueden mejorar su desempeño. La formación (académica y deportiva) es una serie causa–efecto, hijo mío. Las personas bien capacitadas siempre podrán mejorar.

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