Siete aprendizajes que dejan tres años de lectura, escritura y existencia

Cuando decide uno empezar a escribir para compartir los aportes y experiencias que dejan el ejercicio de la profesión y como expectativa de legado, lo hace uno por lo general, impulsado por un sin número de equivocados motivos. O al menos, así ocurrió en mi caso. Poco más de tres años ha transcurrido desde aquel primer aporte a la comunidad de negocios y de cuando lejos estaba yo de comprender que mucho de lo que se publica en línea, es contenido concebido para que fenezca en pocas horas. De allí que a poquitos, me he propuesto darle a consumo|sentido el giro de contenido en la dirección que me obliga a compartir solo aquellas nociones que en mi criterio, realmente tengan la oportunidad de perdurar en el tiempo tal cual impactar tanto a la comunidad de negocios como al negociante de carne y hueso.

En retrospectiva, han sido cientos de horas las que he pasado investigando como escribiendo consumo|sentido tal cual son múltiples las horas de lectura colectiva que ha originado. Me abruma la gratitud por el privilegio del trayecto, independiente de lo espinoso que ha sido la senda así como uno que otro reproche de mi esposa e hijo, pues son infinitas las recompensas de corazón, mente y espíritu, tal cual todas las decisiones que conllevaron su materialización.

Ocasionalmente me sugieren que aconseje a aquellos jóvenes que recién inician el recorrido de sus propias sendas de auto–reconocimiento, o aquellos que se encuentran re–dirigiendo su vocación, independiente de la fase existencial en la que se encuentren. Y aun cuando no merezco el privilegio de tan encumbrado menester o al menos, no desde el sentido omnisciente como absoluto que implica por sí mismo el vocablo “consejo”, he aquí siete aprendizajes que he asimilado en tres años de estar lidiando con decisiones que involucran tanto la “labor profesional” como el “existir personal”.

Los comparto aquí, no porque considere puedan éstos aplicarse al existir individual de los demás o porque les considere un plano para la existencia, pero sí más bien con la expectativa de que éstos puedan beneficiar el trayecto individual de unos cuantos aunque tan solo en una mínima parte, les sirva para acercarlos a su propio interior o sencillamente, les incite a reflejarse en su sentido de propósito individual:

Permítase el molesto lujo de cambiar de opinión— ejercite la disposición para el “talento adverso”. Existimos en una sociedad en la que una de las más grandes desgracias sociales es carecer de sentir, pues a menudo nos formamos nuestro parecer fundamentados en las superficiales impresiones o los ideales prestados de los demás, sin siquiera invertir un ápice de tiempo ni pensamiento tan requeridos para el desarrollo de la verdadera convicción. A menudo vamos por ahí afirmando opiniones superpuestas tal cual aferrándonos a ellas como si fueran áncoras de nuestra propia realidad. Es cierto que es enormemente desconcertante manifestar sencillamente, “yo no sé”, aun cuando es mucho más estimulante de entender que estar en lo cierto —así el quid implique cambiar de opinión respecto de un tema, ideología o sobre todo, respecto a sí mismo—.

Evite hacer las cosas por prestigio o estatus o dinero o reconocimiento pos sí solos— el prestigio puede llegar a ser un impulso tan poderoso que podría llegar hasta envolver sus creencias sobre lo que verdaderamente disfruta. Tiende a hacer que usted trabaje no en lo que a usted le gusta sino en aquello que a usted le gustaría que le guste. Nada de malo tienen dichos motivadores extrínsecos que, hasta en determinado momento pueden llegar a percibirse como reafirmantes de existencia, pero que en últimas no hacen que sea emocionante levantarse en las mañanas ni gratificante acostarse en las noches, y sí por el contrario, pueden servir de distracción para aquellos asuntos que verdaderamente ofrecen una recompensa mucho más profunda.

Sea generoso— con su tiempo y sus recursos, como al conceder el crédito a los demás y sobretodo, con su expresión. Es mucho más sencillo ser un crítico que un elogiador. Tenga presente que en el intercambio, siempre habrá un ser humano del otro extremo tal cual detrás de toda concepción cultural o de negocio que usted critique. Para comprender como para ser comprendido, la generosidad es una de las más grandes virtudes de la existencia, así como cada intercambio es una oportunidad para canjearla con los demás.

Cimiente espacios de quietud en su existir— medite. Vaya a caminar. Monte su bicicleta hacía ninguna dirección en particular. Existe un propósito creativo al soñar despierto tal cual en el aburrimiento. Las mejores ideas provienen de cuando dejamos conscientemente de engatusar a la musa para que ésta se manifieste y en cambio, permitimos que los fragmentos de experiencias fluyan entorno a la desprevenida mente como para que así engranar novedosas combinaciones.

Cuando las personas le digan quienes son, créalo— e igualmente significativo, sin embargo, es que no les crea cuando la gente pretenda decirle quien es usted. Usted es el único custodio de su integridad, y las asunciones hechas por aquellos que malinterpretan quien es usted o lo que usted representa, revela mucho acerca de quiénes son ellos pero absolutamente nada sobre quién es usted.

La presencia es una facultad mucho más intrincada y gratificante que la productividad— la nuestra es una cultura que mide nuestro valor como seres humanos en términos de eficacia, ingresos o nuestra habilidad para desempeñar esto o aquello. El culto a la productividad tiene su altar por sí solo, pero idolatrarlo diariamente nos despoja de la mera capacidad de alegrarse tal cual maravillarse con la existencia, lo que a la postre es lo que hace que valga la pena. Es decir que, como pasamos nuestros días, por supuesto, es como pasamos por nuestra existencia.

Si ha de ser algo que valga la pena, suponga que tomará bastante tiempo— es increíble cómo algo tan fundamental se pasa por alto de forma tan impaciente. El mito del éxito de la noche a la mañana es tan solo eso —un mito— tal cual un recordatorio de cómo nuestra presente definición de éxito requiere de una muy seria reingeniería. El floricultor debería saberlo, pues la flor no brota de la noche a la mañana pero igual al consumidor, el tedio del florecimiento le importa muy poco, y sin embargo es allí donde acontece toda la magia de la creación de nuestro carácter y destino.

Bueno y en fin, quizás más adelante resulten otras tantas experiencias para compartir.

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