Principio de creatividad

Si se quiere, la creatividad puede interpretarse como un espacio de ideales e implicaciones zumbando por ahí entre sus límites y, ya que su extensión creativa es tan caótica, aprendemos a restringir el alcance de dicho espacio porque de lo contrario desencadenamos una crisis existencial del “ya nada me parece creativo”.

Pasamos los de marketing y los publicistas particularmente, buena parte de nuestra carrera profesional pretendiendo el espacio creativo ideal. Y en el proceso, si ajustamos en exceso, mecanizamos la creatividad tal cual la paralizamos si pecamos por laxos.

Quizás si contamos con suerte, la misma experiencia profesional nos permita identificar la manera indicada para proporcionar la debida exaltación de ciertas nociones creativas, así como suspenderlas en el momento indicado y mucho antes de llegar éstas a territorio bostezo y carentes de oxígeno.

O como quien dice, seguimos procurando nuestro ingenio con polo a tierra y sin tanto “cuento”.

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