Mismo y diferente

Dos desacertados personajes con los que todos a diario concurrimos a lo largo y ancho de nuestra oficiosa trayectoria profesional. Cual celebridad en la alfombra roja, cada quien tiene su respectiva característica distintiva.

Mismo— se equivoca al exagerar la defensa del statu quo puesto que, en exceso invierte tiempo y energía preservando las cosas tal cual se encuentran (¿Ministro Gaviria?).

Diferente— también se equivoca aunque como consecuencia inherente de prever el porvenir en la innovación.

Así pues por lo general, Diferente casi nunca incomoda y sin embargo, reiteradamente y como los políticos, insistimos en congeniar principalmente con Mismo.

¡Vaya!

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