Fracaso por error

El de la Selección Colombia en la fase eliminatoria rumbo a Brasil 2014, por un error del ‘Bolillo’. El matrimonio de la infanta Cristina, por un error de Iñaki Urdangarin, el ‘aventajado’ yerno del rey don Juan Carlos.

Fracaso podría ser un proyecto que nunca se materializó, una iniciativa que deja una enseñanza aun cuando lejos le mantuvo de lograr su objetivo.

El error en cambio, puede considerarse como fracaso reiterado, la intención de implementar un propósito en segundas instancias cuando debería haber aprendido la lección en la primera ocasión, o como un emprendimiento mal orientado por descuido, egoísmo o mera arrogancia, que en retrospectiva nos recuerda que vale la pena evitarse.

La humanidad requiere de muchos más fracasos: si tan sólo fuera que de ellos aprendiéramos. El fracaso nos fortalece, si es que no perecemos en el intento, nos enseña en cada ocasión un nuevo defecto, al tiempo que nos señala el enfoque que podría funcionar.

La enseñanza confunde, también los jefes, los amigos y en ocasiones, hasta la familia. No se de por vencido, fracase pero procure no equivocarse.

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