¿Por quién votar?

Pareciera ser éste el dilema recurrente que nos asalta a los ciudadanos período tras período electoral. Macanuda disyuntiva, que tiende a empeorar con el sin fin de encuestas que pretenden dilucidar la intención de voto del desprevenido conciudadano. Confunde y vencerás justificarán algunos; cojan juicio les digo yo.

Es así como entre ayer y hoy encuentro publicados en EL TIEMPO, simpáticos sondeos de la firma DATEXCO COMPANY S.A., que consultan la intención de voto para las alcaldías en las principales ciudades. De allí, captó mi atención algunas de las respuestas suministradas por los entrevistados en Bogotá.

A la pregunta ¿Cuál debe ser la prioridad para el próximo Alcalde de Bogotá? Los consultados se pronunciaron (éstos podían escoger varias respuestas): El desempleo (29.36%), la salud (19.47%), la educación (18.45%), la corrupción de los funcionarios públicos (15.08%), el medio ambiente (4.65%), la cultura ciudadana (4.48%)… Sí, me sorprende el porcentaje de ciertas declaraciones. A estas alturas y con todo lo acontecido, diría uno que el electorado dispone del sentido común como para asociar la incidencia de incrementar las oportunidades laborales bien remuneradas, el acceso a la salud y la educación, al igual que la detención de los funcionarios públicos corruptos, con los factores indispensables para mejorar la seguridad (54.23%). Lo propio, funcionarios públicos y contratistas corruptos guardados en prisión, más cultura ciudadana, equivale a la formula infalible para mejorar la movilidad (36.11%).

Y, hoy en la mañana, el turno para amenizar el desayuno corrió por cuenta de la intención de voto según franja poblacional entre amas de casa, estudiantes, empleados, desempleados e independientes. El sorprendente repunte del candidato Antanas Mockus, aparentemente impulsado por los estudiantes (23.21%) causa simpatía, a pesar del estrepitoso fiasco electoral del aspirante en la pasada contienda presidencial.

Con Peñalosa, los desempleados y el estrato 1 —vaya usted a saber porqué— ha de ser que los desocupados como los residentes en las barriadas menos favorecidas de la ciudad, perciben una oportunidad de subsistencia en alguno de los legados de su pasada administración. En estos términos, imposible no esbozar un sonrisa con tanto despropósito; incluida la del candidato del Polo, Aurelio Suárez, que sugiere le quedan 80 días para repuntar en las encuestas.

Como quien dice, cada cual con su cuento en esta campaña, «la más interesante de las últimas décadas», según observa Patricia Muñoz, experta de la Universidad Javeriana.

No obstante, y mientras atiza el debate electoral, y como aporte para que disponga usted de suficientes elementos de juicio al momento de elegir el dirigente ideal, he aquí algunas apreciaciones sobre los niveles de liderazgo, junto con una breve descripción de lo que puede usted esperar de cada uno de estos tipos de liderazgo.

Los respectivos atributos se fundamentan en el interrogante: ‘¿A quiénes se deben los líderes: A sí mismos, a sus colegas, a la humanidad o a nadie?’ Los hallazgos dejan entrever las características de liderazgo, aquello que pueden aportar según sus rasgos de personalidad, sus logros, o su predisposición para la innovación.

Veamos pues:

Nivel sociópata— Corresponde a aquel tipo de líder que no le sirve a nadie. Es la clase de persona que eventualmente destruye todo a su paso: Valores, aquellos que lo rodean y hasta sí mismo. Por fortuna son pocos, pero de que los hay, los hay.

Nivel oportunista— Son éstas las personas que sirven a sí mismas, generalmente a costa de los demás. Por lo general, persiguen la riqueza y el poder, y poco les importa lo demás.

Nivel camaleón— Estos son el tipo de líderes que procuran constantemente satisfacer a los demás. Obviamente, su actitud no aporta ningún valor a su causa de liderazgo.

Nivel dominador— En este nivel, ya se hace evidente aquel prototipo de persona a la que al menos podemos referir seriamente como líder.  Están orientados por las metas, extremadamente motivados, y son buenos para superar la adversidad.

Nivel contratista— El contratista no se obliga por ninguna finalidad en particular, sirve fielmente a su partido. Son ellos, líderes con gran visión que, no se dejan desviar por los altibajos del corto plazo. Contagian a los demás con su entusiasmo, energía e integridad.

Nivel consecuente— Son escasos. Estos son aquellos líderes que buscan beneficiar a la comunidad.

En fin, con líderes como los que se ven por ahí; mitómanos e incendiarios, entre otros, qué tipo de líder pretende usted elegir la próxima vez que tenga la oportunidad de hacer lo correcto.